Rómulo Alconz Huarachi, exalcalde del municipio de Curahuara de Carangas en Oruro, fue protagonista de lo que se puede considerar un momento histórico de la autonomía indígena, aunque en contra: el 6 de diciembre de 2009, día de referendo, cuando de 12 municipios nítida y mayoritariamente indígenas, el suyo fue el único que dijo No a su conversión en autonomía indígena, quedándose con ello como un municipio más de los 339 que hay en el país. Alconz, arquitecto de profesión, que fue alcalde de Curahuara de Carangas entre 2005 y 2010, hoy es consultor en Oruro y asesora a varios municipios de la región.
El triunfo del No a la autonomía indígena fue ajustado: 54,9% contra 45,1% de la población que votó por el Sí. El exalcalde hizo campaña por el No. A poco más de cinco años del referendo, está convencido de que hizo lo correcto; y eso que promovió el rechazo en un momento en que, especialmente desde el Gobierno, se reivindicaba fuertemente la autonomía originaria en los municipios donde había mayoría poblacional indígena: “Había perdido todo contacto con el Gobierno; me habían cerrado las puertas porque era el único que decía No a la autonomía indígena”.
¿Qué estuvo en el fondo de esta sorprendente decisión de los pobladores de esta región rural e indígena de no ser ‘autonomía indígena’? ¿Más aún cuando, como recuerda Alconz, Curahuara fue declarado “Municipio Modelo, justamente por amalgamar el proceso de la Participación Popular con los usos y costumbres indígena originarios” en la región?
Había dos grandes temas en cuestión, resume Alconz: la cada vez mayor presencia de los jóvenes en la participación social y en la gestión pública, y la forma en que se pretendía conformar el gobierno local según los usos y costumbres indígena originarios de la región.
“Las posiciones eran claras: de ellos era, como ahora maneja la teoría, que por usos y costumbres para ser alcalde, tenías que empezar por el cargo más mínimo de la comunidad: junta escolar, alcalde escolar, sullka kamani, kamani, mallku, y solo después podías ser alcalde”. En la práctica, remarca el exalcalde orureño, “los cargos originarios eran de años, y a mallku se llegaba sobre los 40 a 50 años, porque no te llega a cada rato ese cargo, sino que era por usos y costumbres”.
Alconz pensaba en los jóvenes, como él —asegura— que aún sin haber pasado cargos pudieran participar en la gestión pública local, como alcaldes o concejales. “Ante dicha posición quisimos negociar; dijimos 50-50; si hay un buen currículo de un joven profesional, que quiere dar buenas pautas a Curahuara, también tenía que compensarse con los cargos originarios que uno hace allá”. “Mi teoría era que si Curahuara va a la autonomía indígena, no habrá oportunidad para los jóvenes, y los jóvenes recibían bien este mensaje”.
Alconz retorna a Curahuara eventualmente, para visitar a su madre; porque propiamente él no tiene “sayaña”, tierra, dice; “me reciben bien y hasta me agradecen por el tema del referendo”, señala el exalcalde. Y es que la buena gestión pública, argumenta el exburgomaestre, “no es solo por hacer cargos originarios por usos y costumbres, es una responsabilidad más bien técnica”.
Perfil
Nombre: Rómulo Alconz Huarachi
Nació: 06-07-1976
Ocupación: Arquitecto, consultor en temas municipales y regionales.
Vida
Alconz tiene dos hijas, ambas en primaria. Él estudió en la ciudad de Cochabamba; fue becado en el colegio Don Bosco; en la Universidad Mayor de San Simón logró titularse en Arquitectura en cinco años, por excelencia académica.






