puede parecer un hecho anecdótico, pero en Ecuador que un indígena (que siempre lleva sombrero) no tenga que sacárselo, digamos, en un banco, porque es parte de su identidad, o que un joven originario que siguiendo la tradición se deje crecer el cabello y se lo recoja en una trenza no tenga que cortársela para hacer su servicio militar es significativo; pero así ocurre en este país, cuenta su embajador en Bolivia, Ricardo Ulcuango Farinango. Ecuador, como Bolivia, define su Estado como “plurinacional”, aunque mantiene la “forma de República”. Al igual que en Bolivia, allí se vive la tensión de la presencia y vigencia originaria en la vida pública y privada nacional.
— Ecuador fue el primero en incorporar lo de plurinacional en la Constitución (20/10/2008).
— Sí, en gran medida Ecuador y Bolivia han sido vanguardia en reconocer la pluralidad. En Ecuador se ha ido desarrollando poco a poco la inclusión de los pueblos indígenas en el quehacer del Estado, la inclusión de los afroecuatorianos. No es fácil habiendo salido de la iniciativa de los pueblos indígenas, a veces la otra sociedad no acepta tan fácilmente. Hay responsabilidad de todos los niveles del Estado, pero también tiene responsabilidad la sociedad que no es indígena de cómo asimilar y aceptar, lo propio de quienes hemos sido propulsores de esta propuesta.
— ¿Y la presencia de los indígenas en el Estado?
— A veces, cuando se habla del Estado Plurinacional, piensan que solo es de los indígenas, pero no, más bien confluyen varias nacionalidades, varios sectores de la sociedad. A partir de la Carta Política (la Constitución) se ha ido reconociendo, ya tenemos a representantes de los pueblos indígenas y afroecuatorianos como funcionarios directos, servidores públicos. En la Cancillería tenemos más de 100 personas, también tenemos en la Asamblea Legislativa, en las alcaldías, como concejales.
— ¿Algunas similitudes o diferencias con Bolivia?
— Aquí en Bolivia ha sido un poco más avanzado, ha habido participación directa de los pueblos indígenas con sus asambleístas, como autoridades en el área judicial, en las autonomías de los pueblos indígenas. Ésta es precisamente una de las experiencias que nosotros podríamos llevar (a Ecuador), la experiencia de Charagua (primera autonomía indígena, en Santa Cruz).
— Con todo, en este momento la Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) se ha distanciado de su gobierno.
— Conaie es uno de los actores que ha aportado a este nuevo proceso, hasta la aprobación de la Asamblea Constituyente. Aportes fundamentales, pero la dirigencia no supo ver una nueva estrategia a partir del reconocimiento de todos estos derechos. A lo mejor se ha politizado mucho en vez de ir avanzando en concretar estos temas en relación con la sociedad y con el Estado, porque no necesariamente tienes que estar en la confrontación, en las movilizaciones, si no tienes claro una propuesta de cómo ir avanzando.
— Usted difiere en la forma de integrarse lo indígena con el resto de la sociedad no indígena.
— La Constitución de 2008 es una Constitución avanzada, y si la dirigencia indígena lograra definir una propuesta adecuada, que pueda ir insertando en el Estado, es una lucha con la otra sociedad, que de pronto no acepta. La dirigencia puede tener una posición política distinta a la del presidente (Rafael) Correa, pero esos derechos deben ir avanzando. La dirigencia no ha sido capaz de avanzar, de ir concretando. Puedo equivocarme, pero creo que la dirigencia indígena de la Conaie no estaba en condiciones de vivir este nuevo proceso de cambio de la estructura política del Estado ecuatoriano y tampoco tenía la estrategia de cómo enfrentar los nuevos retos, tanto en Ecuador como en el contexto internacional. Entonces, a veces se ha pasado a la otra orilla del río, solamente criticar, criticar y criticar.
— ¿Usted fue uno de los fundadores de la Conaie?
— Yo soy parte de la Conaie, he sido vicepresidente, dos veces presidente de Ecuarunari. Sin alabarnos, pero yo he vivido en una temporada de oro del movimiento indígena del Ecuador. Espero que la (actual) dirigencia indígena pueda analizar, retomar lo que hasta aquí hemos alcanzado y, a partir de aquí, cómo tenemos que ir concretando algunos derechos.
— Su mismo nombramiento como embajador fue polémico, se le desconoció en Ecuarunari.
— Obviamente ha habido discrepancias por parte de la dirigencia, pero ella está pensando solo en mirar las cuestiones coyunturales, de elecciones, no en ver cómo ir avanzando este proceso. Reconocido el carácter del Estado Plurinacional, tenemos que buscar nuevas estrategias de cómo ir incidiendo en las políticas del Estado. Por ejemplo, en Bolivia ya se ha planteado la autonomía de los pueblos indígenas en la práctica, pero en Ecuador eso no ha pasado, nada, absolutamente. Eso le falta a la dirigencia indígena en Ecuador, cómo ir llevando adelante.
— ¿En qué están allí en el tema de la justicia originaria?
— Tal vez en Ecuador se ha avanzado mucho en la administración de la justicia indígena. Eso se ha ido trabajando directamente desde las comunidades, es una institucionalidad que se ha ido concretando. Allí no existe una ley de administración de la justicia indígena, sino más bien las comunidades se han apropiado del convenio 169 de la OIT, la declaración de Naciones Unidas, de la propia Constitución, lo que permite la administración de la justicia indígena. Hay un sector intelectual indígena que quiere que exista una ley, otro que no. Al tener una ley para la administración de la justicia indígena entras a normar, a reglamentar, a estandarizar, cuando muchas veces la administración de la justicia indígena no necesariamente tiene que estar escrito; a partir de positivizar esos derechos, ya los derechos consuetudinarios se terminan. Además, cada una de las nacionalidades tienen su forma o mecanismo de administrar justicia.
— ¿Cómo se lleva la justicia originaria con la ordinaria? Aquí tenemos la Ley del deslinde jurisdiccional.
— Yo conozco la Ley de deslinde jurídico, que es bastante limitante. Si un caso en Ecuador, por ejemplo, llega a la justicia ordinaria, y la comunidad, a través de su cabildo pide la competencia hacia la comunidad, entonces el juez ordinario entrega la competencia a la comunidad, y la comunidad administra la justicia, dependiendo de los casos. También en nuestra Constitución no puedes juzgar dos veces, si la comunidad ya ha administrado justicia, ya ha juzgado, el juez ordinario no puede juzgar. Además, la justicia originaria es más de saneamiento, no de castigo. Tenemos un convenio entre los ministerios de Justicia de Ecuador y Bolivia en este sentido.
— En Bolivia se dice ‘la historia nunca más sin indios’ o algo así, ¿pasa lo mismo en Ecuador?
— El primer levantamiento indígena en mi país fue el 90, igual había pintas: ‘mata un indio, haga patria’. Teníamos un dirigente indígena que se llamaba Luis Maca, y pintaban ‘mata a Maca y haga patria’, hasta eso han llegado, pero luego hemos ido logrando que la sociedad nos respete, porque la Conaie no ha luchado solo por los indígenas, sino por todos los pobres, podría decir que se ha ido bajando el racismo. A mí me ha dado pena, he visto en las redes sociales: ‘ni un indio más en el poder’, eso todavía existe. Quienes dicen eso son personas amargadas, gente que está enferma; pero ya hay un cambio importante, todos tenemos las mismas condiciones y capacidad de hacer uso de nuestros derechos y obligaciones. Allí, un indígena entra al banco y ya no tiene la obligación de sacarse el sombrero, porque es parte de su cultura, de su diario vivir. Nuestra Constitución también le permite a un indígena con trenza que vaya al cuartel, allí no puede quitarse la trenza, eso es delito. Esperemos que la nueva gente vaya entendiendo, y es que tenemos que ir respetándonos en la diversidad, es una lucha constante.
Perfil
Nombre: Ricardo Ulcuango Farinango
Nació: 21 de abril de 1966; es parte del pueblo Kayambi
Ocupación:Embajador de Ecuador en Bolivia
Vida
Ulcuango Farinango fue diputado nacional entre 2003 y 2007. Como legislador, gran parte de su labor estuvo enfocada al tema indígena. Así, fue presidente del Parlamento Indígena de América (PIA); entre las organizaciones sociales, fue vicepresidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, Conaie, y presidente de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador, Ecuarunari.






