El trabajo cartográfico se de- sarrolló entre 1842 y 1859, cuando el gobierno del presidente José María Linares publica el mapa oficial de la República de Bolivia. La carta muestra el territorio con el que el país nació a la vida independiente (2.363.764 kilómetros cuadrados), incluyendo los 400 kilómetros de costa bañada por el océano Pacífico, en el antiguo departamento de Litoral.
El mapa, incluido en la Memoria que sustenta el litigio planteado contra Chile en 2013, está entre las primeras ilustraciones que revisaron los 15 jueces de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) durante las alegaciones escritas. El propósito de la presentación fue para explicar que Bolivia nació a la vida independiente con un acceso propio al mar.
“En el momento de su independencia, en 1825, Bolivia disponía de 400 kilómetros de costa en el desierto de Atacama; sin embargo hoy ya no tiene costa. En comparación, la longitud de la costa después de la Guerra del Pacífico (1879-1883) en el caso de Chile va desde esta misma ciudad de La Haya, aquí la sede del Palacio de la Paz, hasta la sede de las Naciones Unidas en Nueva York”, graficó el agente de Bolivia Eduardo Rodríguez Veltzé, en la apertura de los alegatos orales, donde los abogados que defienden la causa del país expusieron las propuestas planteadas por Chile para que Bolivia recupere un acceso soberano al Pacífico, aparte del Tratado de 1904.
Las conversaciones, acuerdos, promesas y declaraciones desgranadas por los letrados (Antonio Remiro Brotóns, Monique Chemelier, Payam Akhavam, Amy Sanders, Vaughan Lowe y Mathias Forteau) se presentaron con la cartografía que generaron esos procesos y que en la Memoria se presentan como “el corazón” de la demanda [Página 135, párrafo 336]. Los gráficos, que básicamente se concentran en el corredor por el norte de Arica, son parte de las pruebas que exhibió Bolivia la pasada semana para que la CIJ declare que efectivamente Chile debe negociar un acceso soberano al mar, precisamente, sobre la base de la “palabra empeñada” [Mathias Forteau en el cierre de las alegaciones bolivianas-20 de marzo de 2018].
Los gráficos muestran la oferta que hizo Chile en 1975 luego del acuerdo de Charaña y precisa los límites en función de una franja territorial, con continuidad territorial hacia el mar. La oferta tampoco pierde de vista el dominio sobre el mar territorial que pudo tener el país en caso de haberse logrado un acuerdo favorable (gráfico 3).
Según revela la Memoria boliviana, formalizada en 2014, Chile expuso los términos de las negociaciones exhortando a que “se tome en cuenta los intereses de ambos países sin contener ninguna innovación a las estipulaciones del Tratado de Paz, Amistad y Comercio firmado entre Chile y Bolivia el 20 de octubre de 1904”, pero sin dejar de lado la consideración de “la cesión a Bolivia de una costa marítima soberana”.
Este proceso naufragó luego de la consulta planteada por Chile a Perú, a merced del protocolo del Tratado de Lima de 1929. De hecho, Torre Tagle, como se conoce a la Cancillería del Perú, planteó una propuesta que generó un mapa adicional (gráfico 1) que muestra la posibilidad de una zona de dominio tripartito, que finalmente fue rechazada por Chile.
La cartografía 2 (clasificada así para este artículo) revela que las conversaciones llegaron a las propuestas, según las expresiones de los abogados Payam Akhavam y Monique Chemelier, sobre la forma en la que Chile generó obligaciones vinculantes a partir de sus actos unilaterales y diálogos binacionales.
De este modo, el planteamiento de los enclaves, que nació en 1975 —tras el “Abrazo de Charaña”— reflotó entre 1986 y 1987, durante las conversaciones del llamado “Enfoque fresco” que se realizaron en Estados Unidos, incluso, bajo los auspicios de Colombia. La Memoria revela también el resultado de reuniones reservadas de las partes en las que se abordó el planteamiento registrado aquí como los gráficos 4 y 2.
La jurista británica Amy Sanders, durante la presentación de los alegatos del país, hizo notar que estas conversaciones, muchas de ellas efectivizadas en reserva, fueron acogidas en 11 declaraciones de la Organización de Estados Americanos (OEA) desde 1979, cuando el organismo multilateral declaró de “interés hemisférico” el reclamo del país.
Bolivia responde a la ponencia de Chile que negó estas obligaciones y el país vecino expondrá su dúplica el miércoles para cerrar la fase oral. El fallo final se espera para septiembre.






