El equipo vencedor es el de la Universidad Católica de Cochabamba, ¡felicidades chicas y chicos! Veo caras de tristeza en otros equipos, pero no se sientan mal, porque aquí todos son ganadores”, se escuchó decir a Ana Cordara, coconductora del reality show Primera Plana, que fue producido por la Fundación para el Periodismo (FPP) y que se emitió durante enero y febrero por la Red ATB. Y es cierto. Los 24 estudiantes que representaron a ocho carreras de Comunicación de igual número de universidades del país se llevaron de Tarija, ciudad en la que se realizó este programa, una experiencia inolvidable, además de una motivación excepcional para hacer periodismo de verdad, del que investiga a fondo escudriñando en documentos, preguntando y caminando calles para luego escribir sendos reportajes. Un periodismo que añoramos y que aplaudimos cuando lo vemos aparecer en los medios.
Primera Plana puede considerarse un programa pionero en su género, el de los reality show, porque muestra que es posible hacer televisión de calidad en un formato que, por lo general, está destinado a la frivolidad y banalidad. Cuando escuchamos las palabras inglesas reality show pensamos en gente que baila, canta o juega y que, principalmente, gusta de pelear y armar escándalos en los sets televisivos. Y aunque esto parezca un exceso, así es. Una buena parte de estas producciones apela a las miserias humanas para crear un “espectáculo” y atraer con ello a las audiencias. Es lo que se denomina la telebasura que es sañudamente criticada en las aulas de las universidades.
Primera Plana es diferente. Es un reality que no apela al morbo ni a los escándalos para armar una trama interesante, atractiva y emotiva. Es una muestra de que se pueden arrancar lágrimas a y generar todo tipo de emociones en la gente con contenidos serios y constructivos —en este caso académicos— que son tratados de manera adecuada. De aburrido este programa no tiene nada. No pocas personas lloraron cuando vieron cómo su equipo era descalificado por un pequeño error o simplemente porque su reportaje no fue lo suficientemente bueno.
La propuesta es simple: los equipos, integrados por tres estudiantes de Comunicación, tienen la misión de investigar un tema en particular y presentar el mejor reportaje que les sea posible escribir en determinado lapso de tiempo. Solo con un trabajo bien redactado, fundamentado y enfocado pueden pasar a la siguiente ronda, en la que un reto aún más difícil les será planteado. Un equipo móvil de televisión les hace un seguimiento paso a paso y va relatando los detalles, discusiones, dificultades, logros y frustraciones del grupo.
El jurado de la primera versión tuvo una ardua y difícil tarea. No solo porque los participantes se involucraron en el programa y asumieron los retos con mucha pasión, sino también por la calidad de la mayoría de los reportajes. Ernest Sotomayor, de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia de Nueva York; Miguel Wiñazky, de la Maestría en Periodismo de Clarín; la periodista norteamericana Melissa Rendler Garcia; el Premio Nacional de Periodismo Víctor Toro Cárdenas; y el director de la FPP, Renán Estenssoro, tuvieron la difícil misión de definir, con base en criterios periodísticos previamente concertados y luego de arduas discusiones, quiénes debían abandonar la competencia y quiénes seguían adelante.
El programa también previó la necesidad de capacitar a los participantes. En las primeras jornadas se ofrecieron talleres en periodismo de investigación, producción de noticieros para televisión y periodismo y género, de manera que los concursantes tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre cómo encarar sus investigaciones.
Primera Plana nació como una competencia para cualificar la enseñanza del periodismo en las aulas universitarias a través de la investigación, pero también para que la gente entienda de mejor manera cómo funciona el periodismo y pueda apreciar la rigurosidad, compromiso y entrega de quienes practican esta profesión. El creador de la metodología es el armenio Karen Andreasyan, aunque la versión televisiva fue desarrollada por el keniano Joseph Warungu. El reality, que se emite en Kenia con el nombre de Top Story SN2, ha batido todos los récords de audiencia de ese país y ya lleva tres años en el aire. Es producido y emitido por Africa on Air bajo el asesoramiento y el apoyo del European Journalism Centre (EJC).
El programa tiene objetivos claros. Por un lado pone de relieve la necesidad de estimular el periodismo independiente y, por otro, promueve los altos estándares éticos del periodismo profesional utilizando un formato de entretenimiento. Pero también hace énfasis en una agenda mediática para el desarrollo centrando la atención pública en temas que generalmente son ignorados por los medios y revela al público cómo funciona el periodismo.
Un aspecto sumamente interesante —del que Josh LaPorte, director para América Latina del EJC, hizo referencia en la ceremonia de clausura— es que el programa se ha constituido en un buen escenario para que los participantes, además de practicar el buen periodismo, exhiban sus habilidades y potencialidades. Esto quiere decir que Primera Plana es una buena plataforma para encontrar, exhibir y nutrir el talento joven.
Este año se emitirá el segundo año del programa con una versión algo más extendida. Serán nueve capítulos, cada uno de una hora de duración. El reto será descubrir una realidad oculta y contarla haciendo que quienes la escuchen, la vivan con tanta intensidad como quienes la cuentan. Son las historias de la gente para la gente, contadas con la pasión de futuros grandes periodistas.
- Renán Estenssoro es director de la Fundación para el Periodismo






