En los últimos meses, luego del accidente en el relleno sanitario de Alpacoma, el tema de los residuos sólidos en La Paz se convirtió no solo en un problema social y ambiental, sino también político y económico. Muchas son las formas de abordar el tema; como gestión edil adoptamos las medidas necesarias en el marco de la normativa vigente.
En este contexto, surgió con mucha fuerza el reclamo por la “industrialización de la basura”, refiriéndose a la necesidad de tratar los residuos generados por los ciudadanos, instituciones y diversas actividades de la ciudad de La Paz y el área metropolitana del departamento. Todos, los tres niveles de gobierno y los actores sociales, coincidimos en la necesidad de valorizar los desechos, promover inversiones, generar empleo y, sobre todo, reducir los impactos ambientales que ocasionan la generación y acumulación de los residuos, principalmente en áreas urbanas, ya sea en rellenos sanitarios o en los botaderos a cielo abierto.
Al respecto, debemos preguntarnos, ¿por qué las ciudades están promoviendo el tratamiento de sus residuos?, ¿será que el rápido crecimiento de la población, la acelerada urbanización y el cambio de hábitos de consumo han incrementado la tasa de generación de los mismos? Ante esta realidad nacional, los gobiernos municipales, encargados de la recolección, transporte y disposición final de residuos, tienen el desafío de ofrecer un sistema eficiente y sostenible a sus habitantes. La aplicación de políticas de gestión integral de residuos contribuye a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); por ejemplo, el objetivo 11, referido a ciudades sostenibles; y el 12, sobre la producción y consumo responsable, vinculado a la generación de residuos, y fundamentalmente a la construcción de una cultura ciudadana ecoeficiente y resiliente.
Es indudable que la gestión integral de residuos en el municipio de La Paz ha avanzado significativamente en los últimos años. El servicio de recolección y transporte es el más eficiente y moderno del país, no solo ofrece una ciudad más limpia, sino la posibilidad de reciclar, con la instalación de islas verdes, donde se puede depositar vidrio o metales, entre otros; o en los contenedores diferenciados de color amarillo para plástico y otros envases, y azul para papel y cartón, emplazados en Achumani y Miraflores, pero con proyección de ampliarse a toda la ciudad.
A ello, se suman diversos actores públicos y privados que están desarrollando iniciativas que promueven reducir la generación de residuos para maximizar su aprovechamiento, tales como el Proyecto UMSA Recicla, la Fundación Viva que apoya la gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos o la Cámara Nacional de Industrias a través de su plataforma Kiosco Verde y, más recientemente, diversas empresas nacionales y extranjeras que ofrecen tecnologías de tratamiento.
Sin embargo, todavía debemos preguntarnos si existen las condiciones para la mal denominada “industrialización” de los residuos, siendo ‘transformación’ el término adecuado. Lo cierto es que la normativa que permite abordar el tratamiento es reciente. La Ley 755 de Gestión Integral de Residuos, promulgada el 28 de octubre de 2015, define el tratamiento como el “conjunto de operaciones encaminadas a la transformación de los residuos por métodos mecánicos, biológicos, fisicoquímicos o térmicos de los residuos para el aprovechamiento de los recursos contenidos en ellos o para reducir su peligrosidad, así como a las operaciones realizadas para la disposición final segura de los residuos en rellenos sanitarios”. En noviembre de 2018, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua aprobó los Lineamientos Técnicos para la Implementación de Tratamiento Térmico de Residuos, ambos instrumentos son el marco legal y técnico para desarrollar iniciativas de transformación.
Dadas estas condiciones, ¿cuáles debieran ser los siguientes pasos? El primero, conocer cómo están compuestos nuestros residuos y sus propiedades, para definir el tratamiento apropiado; se tienen avances para la realización de un estudio, entre los ministerios de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente y Agua, y el Gobierno Municipal de La Paz. El segundo paso será el diseño del proyecto para el tratamiento, su consiguiente licitación e implementación.
Lo importante es que todos estamos obligados a involucrarnos y participar bajo el principio de corresponsabilidad, no solo apoyando a que se haga la transformación, sino, principalmente, reduciendo la generación de residuos (cada ciudadano paceño genera 0,7 kilos de residuos al día), separando los residuos reciclables en nuestro domicilio para su ingreso a procesos de reciclaje, este es el verdadero ‘basura challenge’.






