Vivimos momentos de contradicciones que bordean la ridiculez, el doble discurso, que nos dejan confundidos acerca de un derecho básico que no debería estar en discusión y que nos corresponde por estar al amparo de la Constitución: el derecho a la salud. Vemos gente que se desgarra las vestiduras por las bombillas o las bolsas plásticas y fuman como chimenea, algo contradictorio pues si están cuidando el medioambiente deberían saber que los filtros de las colillas están hechos de acetato de celulosa, un material no biodegradable, cuyo efecto contaminante puede durar 25 años hasta que se descompone. La colilla además conserva las sustancias tóxicas del cigarrillo como la nicotina y el alquitrán, contaminando un solo cigarrillo hasta 50 litros de agua. Según un informe de la Universidad del Estado de Florida (FSU), casi la mitad de la basura en las calles está formada por colillas. Estos residuos pueden llegar a ríos, océanos y lagos y ser ingeridos por pájaros, peces y otros animales, que pueden morir al no ser capaces de digerirlos.
Para mí, todo comenzó en la inauguración de un bar donde se suponía que no se podía fumar, y exactamente por eso fui. Cuando llegué, había letreros de no fumar pero también había ceniceros y no se podía respirar de tanto humo. Después de pedir a algunos amigos y conocidos que por favor apaguen sus cigarros, ver que los escondían cuando me acercaba, que prendían otro cuando me daba la vuelta, hacerme faltar al respeto y pelearme con muchos, abandoné el lugar, y subí un “post” de mi tristeza, frustración y sobre todo preocupación: ¿Qué les estamos enseñando a las nuevas generaciones? ¿Somos una ciudad evolucionada, un municipio modelo, moderno y respetuoso? No. Lo terrible fue que mucha gente decía que la ley edil ya había sido aprobada en agosto de 2018, de forma unánime por el Concejo, pero que después de algunas “observaciones” se la archivó. El análisis en detalle de la norma se paralizó debido a las discrepancias entre los concejales. El presidente del Concejo de ese entonces, Pedro Susz, dijo que habían “excesos” que podrían hacer inaplicable la norma: “A mí me parecía que en algunos casos se incurría en una discriminación hacia los fumadores con la prohibición del consumo de tabaco en todos los locales públicos. Mi sugerencia era que en el caso de que algunos locales para fumadores deseen funcionar, lo que corresponde es que se advierta a los adultos que ese es un local en el que se permite fumar”. Pero ¿qué tan correcto es usar el término discriminación para alguien que está atentando contra la salud no sólo de los que asisten a bares y discotecas, sino también del personal que trabaja en los mismos y se ve obligado a inhalar las sustancias químicas que en Bolivia matan a 500 personas anualmente, que sin haber tocado un cigarro mueren como fumadores pasivos?
Retomamos el colectivo #LaPazLibreDeHumo con Verónica Pérez, quien años atrás comenzó el movimiento en Facebook en vista de la dificultad que tenía para cantar en lugares nocturnos donde la gente fumaba. La cantante trabajó en la presentación de la ley municipal con Andrea Cornejo, concejal que apoya la medida. Yo pedí audiencia al Concejo para saber por qué se había archivado la ley; ese día ningún concejal dio ninguna razón, sólo Andrea Cornejo y Kathya Salazar se comprometieron a retomar la ley.
El 4 de julio, por las redes me enteré que en una nueva audiencia personas contrarias a la ley propusieron permitir la existencia de bares, clubes y cafés en los que se anuncie explícitamente que está permitido fumar, bajo argumentos como el libre albedrío o que todos vamos a morir tarde o temprano, dejando nuevamente abierta la discusión con argumentos que parecen una broma.
Bueno, queda la luz al final del túnel con la reciente aprobación por la Comisión de Educación y Salud de Diputados que el decreto 29376 de “Prevención y Control al Consumo de Tabaco” pase a rango de ley, que contempla restricciones al consumo de tabaco en lugares como: establecimientos de salud y educativos; instituciones públicas y privadas; centros comerciales, terminales, estaciones de transporte, bibliotecas, museos y salas de internet; ascensores, cabinas telefónicas y cajeros automáticos; hospedajes; y ambientes públicos cerrados donde se realicen espectáculos (salas de cine o de teatro), los cuales tendrán que estar señalizados con “Ambiente 100% libre de humo de tabaco”. También depende de nosotros cambiar el entorno, mejorar el mundo, hacer nuestra parte y respetar a aquellas personas que no quieren fumar pero que tienen derecho a salir a disfrutar de espacios libres de humo; recuerden que mi libertad termina donde comienza la de los otros.






