El Movimiento Al Socialismo- Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) es reconocido como el brazo político ideológico de las organizaciones sociales de Bolivia, en él convergen una diversidad de culturas del área rural y de las áreas urbanas, constituyéndose en una fuerza democrática nacional y participativa, cuyos principios se encuentran enmarcados en los principales ejes conductores para la construcción de una conducta revolucionaria con identidad pluricultural basada en el Estado Plurinacional de Bolivia ama suwa, ama kella, ama llulla: “no ser ladrón, no ser flojo y no ser mentiroso, no ser llunk’u”; ivi maraei, “tierra sin mal”; teko kavi, “vida buena”; los mismos deberían haberse implementado en los diferentes niveles estructurales orgánicos del MAS y del Estado Plurinacional de Bolivia, cuyo horizonte del Suma Qamaña es el paradigma del sentido moral de vida correcta o del Vivir Bien.
Aún tengo presente el lineamiento que instruía Evo Morales: “estamos en el Gobierno para servir a nuestra patria obedeciendo al pueblo, con honestidad, sacrificio y entrega total. Estamos construyendo el poder del pueblo. Por eso los servidores públicos tienen que ser revolucionarios al servicio de su pueblo. Aquellos que caen en la corrupción no solo cometen un grave delito, si no son traidores a nuestros principios”. Hoy más que nunca, esos principios y lineamientos deben guiar al MAS en el diseño de la construcción de un nueva estructura política con inclusión y participación, que permita no solamente consolidar el instrumento político del y para el pueblo, sino que fundamentalmente permita encontrar el sendero de la unidad.
En ese contexto, para comprender la forma democrática en la que el MAS elige sus candidatos y que la misma puede ser calificada como un retroceso o avance, con carácter previo, se debe asumir que el MAS no es una forma de partido político en su versión tradicional o simplemente el aglutinamiento de organizaciones sociales, como lo han definido algunos analistas liberales que se niegan a entender la complejidad de la realidad boliviana, sus formas organizativas y sus tradiciones democráticas; sin embargo, es también importante puntualizar que por vez primera desde 2002 el MAS elegirá al binomio presidencial sin Evo y Álvaro; la apertura de ese nuevo escenario democrático debe permitir al MAS un profundo debate, reflexión y toma de decisiones en el marco de la nueva coyuntura política que atraviesa el instrumento político y nuestro país.
En ese sentido, no debemos perder de vista que en las casi dos últimas décadas el presidente Morales se constituyó en el punto de articulación de un fuerte bloque indígena-popular-nacional, este hecho histórico en el país fue definido por el simplismo liberal como el de un ‘caudillo’; ahora, el caudillismo es la forma como se organiza también el pueblo y que fue una de las formas de organización en los pueblos de Latinoamérica ante la decadencia permanente de las autoridades coloniales.
Bajo ese contexto, podríamos señalar que sin Evo de candidato ¿qué le queda al MAS?, le quedan los preceptos de su origen y un símbolo de lucha (whiphala) que resurgió del fuego que intentó quemarla, tiene el reto de seleccionar una lista de candidatos que sean la síntesis de la fuerza protagónica del mundo indígena-popular y la continuidad del proceso de cambio en una segunda etapa, ¡sin el caudillo!, pero entendiéndose que el sujeto histórico del proceso de cambio continuará siendo el indio junto a los sectores populares, quienes tienen el reto de la construcción de un nuevo paradigma con democracia y futuro; sin embargo, para este fin la población espera que el MAS muestre madurez política, que noviembre de 2019 fue una lección aprendida, que haya rostros renovados y alejados de los círculos de poder de los últimos años, es decir, renovación de liderazgos, hay una oportunidad histórica para ello, candidaturas que representen a lo orgánico y no así al dedo del amigo o a la cara bonita, mujeres y hombres que respeten la voluntad del pueblo en toda manifestación de democracia directa y participativa, que reflejen principalmente certidumbre económica, pero también que se emocionen con lo humano y con el respeto a la Constitución y a las leyes.
La elección del binomio y candidaturas para la elección nacional y las subnacionales debe significar un avance para el MAS y no así un retroceso, por ello el modo de selección de candidatos del MAS debe ser el resultado del ejercicio de las tradiciones democráticas del pueblo que, sin duda y así es, toma enorme distancia de la democracia liberal restringida.
Militante del Movimiento Al Socialismo, fue diputado y su vocero para las elecciones subnacionales de 2010
Jorge Silva Trujillo es concejal por el MAS en La Paz






