Santa Cruz de la Sierra es un monstruo que se come a sus habitantes. Cada día se violan los derechos de las personas y el respeto a la vida. Con esta frase la investigadora y presidenta del Colegio Departamental de Sociólogos, Norma Casanova, describió la situación de los pueblos indígenas y afrobolivianos en la capital cruceña. En su investigación sobre la gestión de las ciudades inclusivas y el derecho a la ciudad apuntó que también esta población sufre por la especulación de la tierra, el comercio informal, la criminalidad y la discriminación.
Derechos a la semejanza y diferencia. La mayoría de los indígenas se encuentran en las ciudades del eje troncal del país. Santa Cruz de la Sierra es una de ellas. Para Casanova, esta situación necesita de políticas con un enfoque de derechos, no solo fundamentales, civiles y políticos, sino los de semejanza y diferencia. Ello significa equidad, atender a las personas de acuerdo a su necesidad. “Cuando se habla de las ciudadanías indígenas necesariamente se tiene que hablar del derecho a la diferencia, con obligaciones y derechos como los de todos”, expresó la socióloga.
Demanda. La analista exhorta a las autoridades entrantes un requerimiento normativo especial por parte del Estado. Para ello, se remite a la Carta mundial por el derecho a la ciudad, un documento internacional elaborado por la sociedad civil favorable a la reivindicación de derechos de los pueblos indígenas. El texto demanda crear ciudades que respondan a las necesidades humanas. Se dice que se debe transformar la ciudad para que favorezca a las necesidades humanas pero que también prevalezca el respeto al derecho. Sin embargo, Casanova enfatiza que el escenario en el país es muy distinto, de ahí que diga que “Santa Cruz de la Sierra es un monstruo que se come a sus habitantes”.
La socióloga resumió las demandas de los pueblos indígenas y afroboliviano en tierra, territorio y dignidad. “Los indígenas que viven en el centro urbano nunca se desvincularon de su comunidad de origen”, resaltó. También está el tema de la autonomía indígena y las leyes de participación por minoría poblacional. Además de la necesidad de tener una secretaría de desarrollo de pueblos indígenas, puntualizó.
Propuestas. Según la investigadora, el derecho a la ciudad debe ser el escenario de encuentro para la construcción de la vida colectiva, que comprende espacios comunes para expresiones culturales, la esfera pública y el aparato estatal. Lamentó que actualmente los indígenas se encuentran en una situación de vulnerabilidad. “Las propuestas (de las candidaturas) no contemplan este aspecto”, expresó la experta.
Interrogantes de los pueblos. Dentro del espacio de diálogo, se abordó el derecho a la ciudad de las poblaciones indígenas y afrobolivianos. Asimismo, se enfatizó en la garantía y vigencia de sus derechos y su relación con las propuestas políticas de cara a una nueva gestión de gobierno. Tabita Méndez, del pueblo Guaraní, y Florinda Urañavi, representante del pueblo Guarayo, lamentaron la poca atención que les dan las organizaciones políticas. “Pareciera que nos quieren eliminar a los pueblos indígenas y que no les importamos para nada. Es muy frustrante y estoy dolida”, manifestó Urañavi. “? Nosotros no somos pueblos varios, somos también afrobolivianos y así queremos que nos llamen”, señaló Adriana Peralta, que se encontraba en la sala de la plataforma.
(*) Hikari Miki y Javier Mendez son periodistas






