jueves 11, junio 2026
ANÚNCIATE
SUSCRÍBETE
HEMEROTECA
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
Logo Escape Logo Marcas Logo Animal Político Logo Energías y Negocios
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
La Razón
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
No Result
Ver todos los resultados

El ministerio de Culturas

Es fundamental que la cartera que gestiona el ajayu de la sociedad sea Ministerio y no Viceministerio

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsappCompartir en
Por Verónica Córdova
La Paz / noviembre 4, 2020
en Animal Político

Una vez asentado el polvo de las elecciones y con los ojos puestos en el periodo nuevo que comienza, toca priorizar las tareas urgentes, aquellas de las que depende nuestra supervivencia. Y una de esas tareas ineludibles e impostergables, es la cultura.

Un país dividido, herido profundamente como es el nuestro ahora, necesita más que nunca que sus manifestaciones culturales le permitan a sus ciudadanos reconocerse, más allá de sus diferencias, como miembros de una misma comunidad imaginada. La desconfianza, el racismo, la división, los radicalismos, la intolerancia no se eliminan con decretos o resoluciones ministeriales. Esas heridas solo pueden sanar con canciones, con novelas, con rituales, con historias, con imágenes que nos hagan sentir que somos, en última instancia, miembros de una misma gran familia.

Por eso, para reconstruir el país destrozado por un año de dictadura, el nuevo gobierno no solo debe reponer el Ministerio de Culturas sino fortalecerlo, hacerlo eje central de sus políticas. Frente a una acechante pandemia, frente a una crisis económica, frente a una virulenta oposición política, la única forma de sobreponerse es con unidad y tolerancia. Y lo único que nos une, más allá de todas nuestras diferencias, es la cultura boliviana.

¿Debe el Estado gestionar la cultura?

Es una pregunta que se ha debatido ampliamente a partir de la eliminación del Ministerio de Culturas, en junio pasado. Para responderla, es importante definir la cultura —o, más propiamente, el plural las culturas— como la forma de vivir, de comunicarse y de interactuar de una comunidad, entre sus miembros, con otras culturas y con la naturaleza.

Por otro lado, simplificando mucho, podemos definir al Estado como un agente que organiza la vida en sociedad. De esa clarificación, resulta obvio que el Estado debe gestionar la cultura, en el mismo sentido en que gestiona, organiza o modera otros aspectos de la vida en sociedad, como el intercambio económico o la administración de justicia.

Es en esa lógica que eliminar el Ministerio de Culturas no solo es criminal, sino que es de una ignorancia enorme. La cultura es la columna vertebral, el esqueleto de la sociedad. Y un Estado que no asume o entiende esa realidad está tomando decisiones sobre una piltrafa sin esqueleto, sobre un ropaje sin forma, sobre una entelequia vacía.

Mucho del debate acerca de la necesidad de una gestión estatal de las culturas está enfocado en la utilidad de un ministerio, entendido como un aparato burocrático que funciona como mecenas para los artistas. Esa mala interpretación ha llevado el debate a un terreno equívoco. Si bien los artistas son ciudadanos que se definen como productores de arte, ellos no son los “beneficiarios” del Ministerio de Culturas, lo es la sociedad toda: lo son todos los ciudadanos —que intercambian cultura cada día, en cada una de sus interacciones.

Más allá de la tristemente célebre calificación de la cultura como “un gasto absurdo”, lo cierto es que incluso varios ministros y ministras de esa cartera traicionaron la revolucionaria concepción del Ministerio como gestor y facilitador de las culturas, y redujeron esa cartera a un promotor de las Bellas Artes. Las artes son parte importante del entramado de la cultura, por supuesto, pero también lo son las expresiones rituales y religiosas, la filosofía, la memoria, el patrimonio, las manifestaciones vivenciales y muchos otros aspectos que no están enmarcados en las disciplinas artísticas occidentales o académicas.

El objetivo de un Ministerio de Culturas es gestionar todas las actividades culturales, incluyendo a las Bellas Artes, pero no reduciéndose a ellas. Y gestionar significa promover, proteger, fomentar, difundir, enseñar, premiar, financiar, es decir crear condiciones estructurales para que sigan existiendo y multiplicándose. Un Ministerio de Culturas es un puente entre la sociedad, sus culturas y el Estado. Y en el contexto actual, la misión del Ministerio debe priorizar la interculturalidad y la descolonización, en lugar de reducirlas a apéndices burocráticos, como se hizo en el pasado. 

Es, además, fundamental que la cartera que gestiona el ajayu de la sociedad sea Ministerio y no Viceministerio o Dirección, porque es equivalente en importancia a la salud, la economía o la educación y debe por tanto ser equivalente en jerarquía. Es fundamental que sea un Ministerio porque así se reconoce su centralidad en el Estado, y porque necesita tener capacidad de gestión, presupuesto suficiente e interlocución con todas las instancias de gobierno en el nivel más alto.

El MAS y la cultura

El Movimiento Al Socialismo llegó a poder en 2006 enarbolando una “revolución democrática y cultural”. La primera parte de esa promesa se ha cumplido: revolucionar el país democráticamente, a través del voto, para nacionalizar los recursos naturales y las empresas estratégicas, mejorar la economía y redistribuir ingresos para sacar a millones de personas de la pobreza. Generar proyectos de desarrollo para las áreas rurales, en los sectores de salud, educación, infraestructura, riego, caminos…

La segunda parte de la promesa, sin embargo, quedó solamente en palabras. No se priorizó la cultura como estrategia revolucionaria, ni se trabajó lo suficiente en crear una conciencia y un proyecto común. No se entendió que las actitudes no se cambian con leyes y que nuestra sociedad, teñida por siglos de colonialismo y racismo, necesitaba un enorme esfuerzo en el área de la cultura (en el alma de la gente) para transformarse verdaderamente. Los esfuerzos que se hicieron, casi al final de la gestión, se concentraron otra vez en las bellas artes y en los artistas, y no en la sociedad toda. Cuando se fomentó la formación de jóvenes y se dedicó recursos a becarlos, fue solamente para áreas de tecnología o productividad, olvidando la cultura como eje fundamental de la transformación social. No se tuvo la lucidez para asumir que es costoso para el Estado sostener una cultura propia, pero es aún más costoso para la sociedad el no tenerla. El resultado lo vimos en noviembre pasado y lo vemos ahora: un país desgarrado por la intolerancia.

Se abre ahora una oportunidad, la última, para corregir estos errores. No se trata solo de reponer un ministerio: se trata de entender que la cultura es la única forma de curar nuestras heridas más profundas.(*) Verónica Córdova es cineasta, doctora en Estudios Culturales

en tendencia: Animal PolíticoDibujo Libre

Noticias Relacionadas

Más colores, menos ideas: balance del ciclo electoral en Bolivia
Animal Político

Más colores, menos ideas: balance del ciclo electoral en Bolivia

abril 25, 2026
Trump, Netanyahu y el laberinto del Golfo Pérsico
Animal Político

Trump, Netanyahu y el laberinto del Golfo Pérsico

abril 25, 2026
Colegio Ayacucho: 200 años forjando el alma de Bolivia
Animal Político

Colegio Ayacucho: 200 años forjando el alma de Bolivia

abril 25, 2026
Autonomías: la honestidad estatal pendiente
Animal Político

Autonomías: la honestidad estatal pendiente

abril 25, 2026
La guerra y la maestría silenciosa de Xi Jinping
Animal Político

La guerra y la maestría silenciosa de Xi Jinping

abril 25, 2026
Elecciones con sobresaltos en medio de una crisis que no espera
Animal Político

Elecciones con sobresaltos en medio de una crisis que no espera

abril 18, 2026

Noticias más vistas

Plugin Install : El widget de publicación popular necesita JNews - View Counter para instalarse

La Razón, medio de comunicación digital líder en noticias de Bolivia y el mundo, conecta a su audiencia a través de todas las plataformas digitales. Con una sólida presencia en redes sociales, programas de streaming innovadores, y el revolucionario e-paper, nuestro periódico digital inteligente, ofrecemos información confiable, ágil y al alcance de todos.

Síguenos en redes sociales:

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
TikTok
LinkedIn
Twitch
Threads
Whatsapp

Dirección: Colinas de Santa Rita s/n,
Alto Auquisamaña (Galpón de La Razón)
La Paz - Bolivia

Correo electrónico:
[email protected]

WhatsApp:
+591 71560184

© 2021-2025 COMUNICACIONES EL PAÍS S.A (Desarrollo web Arcadia SRL)

No Result
Ver todos los resultados
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Suplementos
    • MARCAS
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto