¿Importa la naturaleza? Cuando pensamos en las posibles respuestas a esta pregunta, seguro que el lector tiene una posición en torno a su respuesta y sus percepciones. Lo cierto, sin embargo, es que al parecer la agenda de decisiones en la política nacional está orientada a otras temáticas. El problema de esto es que sin la Naturaleza no podemos sostener ningún tipo de desarrollo integral, sostenible y, en todo caso, ponemos en riesgo nuestro patrimonio natural y nos volvemos más vulnerables ante los efectos de las crisis mundiales y del cambio climático.
Por esta razón, cuatro redes de instituciones de la sociedad civil impulsaron nueve diálogos políticos por los bosques y el ambiente, durante el periodo preelectoral de 2020, con el fin de orientar y llamar la atención de los candidatos para que incluyan el tema ambiental en sus propuestas programáticas. Resultado de ese proceso, se fue construyendo una serie de propuestas temáticas, a la que se adhirieron alrededor de ciento cuarenta instituciones de la sociedad civil boliviana y unas 11.000 personas, especialmente jóvenes articulados en la campaña La naturaleza te necesita, de la WWF.
Las respuestas, respecto a si la Naturaleza importa, dejaron un saldo preocupante para el patrimonio natural boliviano en nueve temas esenciales.
Uno. El actual modo de desarrollo boliviano mantiene una visión de corto plazo que no considera los límites de la Naturaleza y se sustenta en la extracción a gran escala de recursos, especialmente de materias primas no renovables, con el propósito de generar divisas vía exportación. Esta orientación política está poniendo en serio riesgo la estabilidad ambiental del país.
Dos. Los bosques bolivianos han tenido un retroceso en su gestión, conservación y uso. Antes, el país tenía una mayor cobertura boscosa, que superaba más de la mitad del territorio y garantizaba bienes y servicios ambientales esenciales para la vida, y ahora, de ser un país líder mundial en certificación de bosques, pasamos a ocupar el quinto lugar entre los países con mayor deforestación del planeta.
Tres. Vinculado a los bosques, el tema de incendios forma parte de las preocupaciones de la Agenda Ambiental: entre 2019 y 2020 se afectaron 5,3 millones de hectáreas de bosques, a causa de políticas y decisiones gubernamentales a favor de procesos de desmontes y cambio de uso del suelo, poniendo en riesgo ecosistemas únicos, vida silvestre y la salud de la población
Cuatro. Nuestra biodiversidad. Si bien aún formamos parte de los 15 países con mayor riqueza de diversidad biológica, durante la última década, la presión por el cambio de uso de suelo, la expansión agropecuaria sobre bosques, la incorporación de paquetes tecnológicos que privilegian el uso de transgénicos asociados a agroquímicos, generó la pérdida y degradación de hábitats, entre otros, poniendo en riesgo ecosistemas que solo Bolivia tiene en el mundo.
Cinco. De las 22 áreas protegidas bolivianas, 20 están bajo presiones serias por construcción de infraestructura, deforestación, hidroeléctricas, incendios exploración hidrocarburífera y operaciones mineras, poniendo en riesgo ecosistemas frágiles y únicos, avasallando territorios indígenas que, en conjunto, nos brindan servicios esenciales, como la regulación del clima o de las lluvias, para todos los bolivianos.
Seis. Sobre los recursos hídricos, el país tiene una diversidad única de recursos acuáticos, superficiales y subterráneos, que se originan en la Cordillera de los Andes, formando tres cuencas, la del Amazonas, la del río de la Plata y la cuenca endorreica del Altiplano. Sin embargo, en la actualidad, se advierte una competencia por el uso múltiple del agua, proveniente de las demandas poblacionales, energéticas, agrícolas, industriales y mineras, que provocan conflictos por el acceso al agua, a lo que se suman problemas críticos de contaminación del recurso y los eventos extremos asociados al cambio climático, que provocan inundaciones o sequías, como la que sufren este 2020 muchas regiones del país.
Siete. Bolivia es un país minero desde antes de la colonia y la minería es importante por la generación de divisas, su contribución al PIB nacional es de +-6%, y por la cantidad de mano de obra que demanda (alrededor de 150.000 empleos directos y medio millón de indirectos). No obstante, la minería continúa siendo una problemática ambiental ligada al modo de desarrollo económico primario exportador y asociado a un enfoque esencialmente extractivista.
Ocho. Respecto a las ciudades, en Bolivia se observa la irreversible expansión de la población urbana; se estima que, en 2025, 75% de los bolivianos habitarán en las ciudades, planteando nuevos desafíos para la planificación y gestión urbana.
Nueve. Finalmente, si bien la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) por usos industriales en el país es ínfimo, comparado con los países desarrollados e incluso con aquellos emergentes, la emisión de GEI por efecto de desmontes y cambio del uso del suelo, derivados de la expansión de la frontera agropecuaria, es significativa, ubicándonos como el primer país del mundo en deforestación per cápita. Se suma a ello el hecho de que nuestro país está considerado entre los más vulnerables de América frente a los efectos del cambio climático, debido a los altos niveles de extrema pobreza, ecosistemas frágiles, deforestación, clima inestable, retroceso de glaciares y débil acceso a sistemas de salud y de provisión de servicios esenciales.
Ante esta crítica realidad, a la fecha, se continúan desarrollando encuentros para profundizar el trabajo realizado en el periodo preelectoral, ahora involucrando a la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional, a la que, en los próximos días se le entregará una Agenda Ambiental con una mirada a diez años, nutrida de propuestas de normativas para temas de agua, biodiversidad, áreas protegidas, cambio climático, suelos, bosques y minería, que permitan compensar este saldo negativo, cuando el país está poniendo en riesgo su patrimonio natural, todo por una mirada de corto plazo en la economía y un gran desconocimiento sobre la importancia de los procesos ecológicos. En su contenido, se propone un tiempo de cambios y nuevas formas de pensar, donde la Naturaleza sí importe, para el bienestar de todo el Estado Plurinacional.
(*) Jenny Gruenberger P. Es asesora estratégica de LIDEMA






