SALA DE PRENSA
Una peculiar narrativa se ha ido imponiendo artificialmente y posicionando por parte de los medios hegemónicos de comunicación, como parte del sentido común político en nuestra sociedad. Esta imposición de la dictadura mediática sostiene que el MAS-IPSP (Movimiento Al Socialismo- Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos) es y debe ser un partido político vertical a la vieja ultranza. Que como si se tratara de un bloque de hielo compacto e inanimado debe dirigirse hacia una misma dirección, impuesta por los medios, y predeterminada a derretirse, como el resto de los partidos políticos de la historia de nuestro país. Ese pre-supuesto inventado sirve para respaldar las narrativas de “divisiones”, “fracturas”, “bloques” en el MAS-IPSP.
Gracias a esa imposición mediática se motiva la percepción del MAS-IPSP como partido político, con la finalidad de avalar las tesis de “divisiones”, “fracturas”, “líneas contradictorias”, “bloques”, etc. Y en un escenario desideologizado estas tesis son aceptadas mansamente. Sin embargo, el MAS-IPSP no es, al menos no es solamente, un partido político. Es un tejido social sumamente amplio y complejo que combina las vertientes ideológicas del socialismo, indigenismo, comunismo, indianismo, katarismo; cuyos 15 principios se encuentran enunciados en el artículo 6 de su Estatuto Orgánico. Pero más allá de los principios, su propia composición orgánica ampliamente diversa estructura un Instrumento Político (IPSP) articulador y heterogéneo, no homogéneo.
El vago entendimiento del MASIPSP motiva a presentar esta fuerza como otro simple partido político. De esta forma engañosa y maliciosa la imposición mediática se convierte en el sentido comúnmente aceptado por la sociedad. Se presenta al MAS-IPSP como un partido político convencional, como si sus determinaciones se tomaran citando a todos sus miembros a un lujoso hotel de cinco estrellas para recibir las directrices del dueño del partido, que al final es quien pone la plata y por ende determina las decisiones políticas. Al viejo estilo del ya obsoleto sistema neoliberal de partidos.
En toda construcción por la soberanía política de las grandes mayorías populares, confluirán diversas vertientes ideológicas complementarias y diversas, mas no contrapuestas. Ese el sentido de la plurinacionalidad que deconstruye los cánones clásicos de la homogeneidad. En el fondo, concepciones del viejo Estado Republicano versus paradigmas del nuevo Estado Plurinacional. Esta disputa se evidenció en el plano simbólico y discursivo durante el régimen de Áñez. La biblia (religión católica) por sobre la concepción de Estado laico (sin religión oficial). La investidura en Palacio Quemado, viejo símbolo republicano por excelencia, por sobre la Casa Grande del Pueblo (símbolo arquitectónico del nuevo Estado Plurinacional). La negación de la wiphala como símbolo patrio, confrontada forzosamente con la bandera tricolor. En el fondo, lo criollomestizo- conservador versus lo indio- indígena-progresista. Por citar tan solo algunos ejemplos.
¿Quién les hizo creer que el MAS-IPSP tiene que ser como una taza de leche deslactosada, servida en vajilla de oro y bebida por un cura que conduce en una carretera plana y expedita?
Al contrario, la construcción del paradigma ideológico propio del MAS-IPSP como propuesta política para el país, el Socialismo Comunitario, es plural, complejo, con tensiones, vertientes y profundos debates por la confluencia de vertientes ideológicas insurgentes y subversivas como lo son el socialismo, indigenismo, comunismo, indianismo, katarismo. Vertientes tan atacadas por propios y extraños, que ven en esta complejidad supuestas divisiones y contradicciones, más ficticias que reales.
Como siempre, el conocimiento es poder, y la ignorancia el arma principal para la manipulación de masas. Para quienes conocen la historia, origen y composición del MAS-IPSP, las tesis sobre “división” suelen presentarse como pataleos forzados de una narrativa artificialmente construida por la dictadura mediática, que crea pre-suposiciones y después saca sus propias conclusiones, forzando la validez de sus hipótesis. Los medios hegemónicos de desinformación juegan al ajedrez político con las piezas prestadas. Lo complejo e incomprendido no siempre puede ser fácilmente simplificado, como se intenta hacer.
(*)Gabriel Villalba es abogado.







