DIBUJO LIBRE
Tras la sentencia de 10 años contra Jeanine Áñez por la comisión de los delitos de resoluciones contrarias a la Constitución e incumplimiento de deberes, no solo los actores políticos internos involucrados en la ruptura del orden constitucional en noviembre de 2019 se han puesto alertas y movilizados; también lo hicieron los actores internacionales externos, cual jinetes de caballería avanzando sobre el terreno ganado, o perdido, han reaccionado desde diferentes flancos.
Es de conocimiento público que el embajador británico en Bolivia, Jeff Glekin, apoyó abiertamente mediante su cuenta de Twitter a los grupos denominados “pititas” durante octubre y noviembre de 2019. Posteriormente y durante el gobierno ilegal, inconstitucional e ilegítimo de Áñez, no solo posó alegremente con ella en múltiples fotos de dominio público, sino que presentó sus cartas credenciales amparando una supuesta legalidad presidencial. Se animó a criticar al gobierno depuesto, expresando textualmente que “el gobierno anterior no estaba a favor de la inversión extranjera”, en marzo de 2020 en entrevista para el periódico El Deber. El interés británico estaba puesto en el litio boliviano, interés que tampoco ocultó Jeff Glekin; es más, cumpliendo su labor como embajador y en el marco de la realpolitik generó las condiciones políticas y fácticas para que los intereses económicos, empresariales, geopolíticos y financieros del Reino Unido se encuentren resguardados y con proyección de incidencia durante el régimen de Áñez. Jeff hizo un excelente trabajo para los ojos de su reina y para desgracia de los bolivianos.
No es de extrañar la manifestación oficial del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en torno a la sentencia de Jeanine Añez, ya que deben cuidar las espaldas de su diplomático por las acciones anteriormente descritas. Y más que cuidar a Jeff, cuidar las operaciones geopolíticas británicas desarrolladas antes, durante y después de la ruptura del orden constitucional de noviembre del 2019.
Tampoco es un dato menor el pronunciamiento de la Unión Europea (UE) con relación a la sentencia de Áñez, ya que la propia UE reconoció públicamente haber participado de las jornadas de diálogos y negociaciones para, según ellos, “viabilizar un gobierno”, “pacificar” el país. Los embajadores europeos también fueron los primeros en presentar sus cartas credenciales ante Áñez, avalando su supuesto estatus de constitucional y legítima. La UE necesita validar desesperadamente su ficción de haber estado en el lado correcto de la historia sosteniendo la narrativa de “gobierno constitucional transitorio”, al cual le brindaron no solamente todo su respaldo político, sino también sostuvieron negocios fluidos con ese régimen ilegal, inconstitucional, ilegitimo y criminal. Todo al mero estilo del colonialismo europeo del siglo XIX. En aquel entonces, la expansión territorial europea por despojo en África y Asia generó factorías a través de las cuales explotaban recursos naturales, piedras preciosas y esclavos. En noviembre del 2019 y los once meses posteriores, como aquel entonces, los europeos generaron la factoría golpista bien engrasada y aceitada por los medios hegemónicos de comunicación, policías, militares y actores políticos locales; encontraron para su deleite el litio a ser negociado con sus nuevos esclavos, los personajes que detentaban el poder durante el régimen de Áñez.
Por el mismo flanco, pero desde otra caballería de jinetes externos se manifestó también el denominado Foro de Madrid, cuyos miembros más destacados y preocupados por la coyuntura política boliviana apoyaron públicamente y en conferencia de prensa rimbombante al exministro de Gobierno Arturo Murillo Prijic, hoy prófugo de la Justicia boliviana y procesado en Estados Unidos por los delitos de pago de sobornos y lavado de dinero. El Foro de Madrid puede presumir de tener en sus filas a destacados fascistas del partido ultraderechista VOX. Su intención, al igual que la de los otros jinetes, solo es negar la historia reciente del Golpe en Bolivia.
(*)Gabriel Villalba P. es abogado







