DIBUJO LIBRE
El 17 de enero de 1950, un esclarecido núcleo de jóvenes rebeldes contra la dominación imperialista y la opresión en el Estado oligárquico de entonces, decidió tomar el cielo por asalto y conformar la entidad política cuya emergencia corresponde evocar. No se trató de un hecho aislado, sino la culminación del proceso de acumulación de fuerzas en sinnúmero de eventos, como parte del sostenido empeño de los trabajadores en defensa de la soberanía y hacia la liberación nacional y social de nuestra patria, que el pueblo boliviano desarrolló sin prisa y sin pausa.
En esa época recrudecieron las movilizaciones populares contra el incremento del costo de vida, preludio de la insurrección de abril de 1952. Marcos Domic recuerda que “la militancia del naciente Partido Comunista fue notablemente juvenil… Algunos fundadores del Partido procedieron de partidos hermanos, principalmente del PC de Chile y el PC de Argentina. También se incorporaron numerosos jóvenes que no habían pertenecido a ninguna organización política, pero se identificaban con postulados revolucionarios y de la izquierda marxista”. Los obreros fueron adhiriéndose paulatinamente, engrosando el contingente estudiantil universitario, magisterial y artesanal.
El vocero periodístico Unidad y la revista teórica del PCB, Marxismo militante, recogen importantes ensayos del proceso fundacional y primordiales hitos de la periodización de la colectividad partidaria, hacia una historia objetiva y sistemática de los 73 años de existencia. El itinerario que le cupo transitar, con luces y sombras, contó y cuenta con relevantes contribuciones de militantes y los mejores cuadros, a la causa de la justicia social, la democracia de masas y la construcción de la nueva sociedad, superadora del sistema capitalista. No pocos dejaron una huella profunda con su ejemplo más allá de nuestras filas, y el dirigente sindical de Siglo XX, Rosendo García Maisman, asesinado en la masacre de San Juan, resume la conducta y conciencia en la lucha sociopolítica con principios, convicción y firmeza revolucionaria.
En el cambiante escenario nacional e internacional, el partido de los comunistas encara nuevos retos y compromisos en Bolivia. Con múltiples experiencias en condiciones de legalidad y de resistencia a las dictaduras antiobreras, configura sin arrogancia un destacamento de avanzada maduro, con un inestimable patrimonio de consecuencia y lealtad. Continúa en la ruta transformadora y la solidaridad internacionalista, puntual en avatares coyunturales del proceso, cuyo norte no puede ser otro que atención a necesidades básicas de la población, recuperación de los recursos naturales y desarrollo sostenible con dignidad y autodeterminación.
En esta coyuntura política, los afanes desestabilizadores direccionados a la restauración neoliberal sin eco en las masas populares, ponen en claro qué tipo de intereses están en juego detrás del discurso de “libertad” y federalismo. Círculos recalcitrantes de la oligarquía optan por la vía del desastre, pese al fracaso del paro de los 36 días pretextando censo en 2023. Suspenden sus bloqueos suicidas perjudicando al sector productivo cruceño, sin provocar desabastecimiento alimentario en occidente. Luego de sucesivos traspiés, dada la errática oposición sin propuestas constructivas, apuestan por la impunidad en ultimátums cabilderos, empeñados en obstaculizar y deslegitimar cualquier medida gubernamental, en sintonía con fuerzas de la derecha reaccionaria a nivel continental.
Este periodo de la vida boliviana registra así el recrudecimiento de focos de fascistización, siendo pruebas palmarias los delincuenciales actos de violencia incendiaria y de grupos paraestatales en Santa Cruz. Por contrapartida, las pugnas entre la esfera oficialista y el instrumento político restan congruencia a la apremiante necesidad de fortalecer la organización unitaria del campo popular con una dirección idónea, activa y operante. En la actual etapa de transición, impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas, consolidar el crecimiento económico y desarrollo soberano, ampliar oportunidades de empleo digno, la calidad educativa y el acceso a la salud universal, significa construir creativamente el Estado plurinacional. El panorama se torna complicado cuando las temáticas de corrupción, narcotráfico y colapso judicial se reducen a denuncias mediáticas, mientras a manera de inocente iniciativa abogadil se apresta el retorno del neoliberalismo a través de una campaña de firmas para un referendo constitucional arguyendo reforma judicial.
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En el plano interno, corresponde ser críticos y autocríticos acerca de la incidencia de nuestro partido en la clase obrera y el mundo del trabajo, como norma de conducta ética y política. Para una fundamental orientación ideológica y movilizadora en lo orgánico entre los trabajadores manuales e intelectuales, en especial la juventud comunista debe estar a la altura de las demandas surgidas en la nueva generación y asumir el liderazgo, fruto de su accionar de cara a la dinámica sociocultural y tecnológica de la sociedad contemporánea. En esa línea, el sindicalismo genuino resulta ser semillero de hombres y mujeres con visión y acción de que otro mundo es posible.
En materia internacional, con la escalada belicista desde el conflicto geopolítico de Ucrania se evidencian los afanes expansivos de la OTAN y la supeditación de la Unión Europea a los designios norteamericanos. Las sanciones contra la Federación Rusa empeñada en la desnazificación, se han revertido contra sus promotores, que ahora se quejan por perniciosas consecuencias en la economía global. Lágrimas de cocodrilo, sin duda, pero seguirán jugando incluso a una conflagración nuclear al servicio de las transnacionales de la guerra.
En la Patria Grande es unánime la condena a actos represivos, masacres y vulneraciones a derechos humanos propias de las dictaduras del siglo pasado por el régimen espurio en Perú. Y se reclama el cese de la barbarie genocida, sanción a los culpables y retorno a la institucionalidad democrática del sufrido pueblo peruano. De otra parte, dos hechos hablan por sí solos sobre la unidad en la diversidad que vibra en Latinoamérica: la integración de ministros del PC colombiano al gobierno de Gustavo Petro y la nominación de Luciana Santos, presidenta del PC do Brasil como Ministra de Ciencia y Tecnología en el gabinete del compañero Ignacio Lula da Silva. En nuestro continente pronto se activarán mecanismos de integración que hacen tanta falta como la Celac y Unasur, en un mundo multipolar que debe proyectarse.
En el complejo escenario actual, la izquierda boliviana y el PCB tienen ante sí la tarea de rearticular el sujeto transformador por excelencia, el proletariado en alianza estratégica con el campesinado y los pueblos originarios, abriendo un amplio abanico de participación de las capas medias urbanas, hoy bombardeadas con mensajes protofascistas desde redes digitales y medios hegemónicos. En base a nuestro proyecto alternativo, antiimperialista y antioligárquico, resulta indispensable configurar e irradiar la perspectiva emancipadora desde y hacia los trabajadores y la juventud con identidad propia, lucha conjunta contra el patriarcado feminicida, efectiva preservación de la Madre Tierra con participación comunitaria, resguardo de nuestra soberanía plurinacional y forja cotidiana del poder popular revolucionario. Todo ello se condensa en una y gran consigna siempre vigente: ¡Con el pueblo al rescate de la patria, rumbo al socialismo!
(*)Ignacio Mendoza es dirigente del Partido Comunista de Bolivia.







