Luego de cuatro años de cumplir funciones diplomáticas en el país, el embajador de Holanda, Martín de la Beij, y su esposa Johanna se despidieron de sus colegas, compañeros de trabajo y de sus amigos bolivianos, con una recepción organizada el martes en la residencia de la pareja.
Las bajas temperaturas, propias del invierno paceño, no evitaron que los invitados al evento llegaran puntualmente. En el interior de la elegante residencia ya no fueron necesarios los abrigos, las chalinas y los guantes que lucían la mayoría de ellos. La amabilidad de sus anfitriones y las amenas conversaciones, hicieron que el salón en pocos minutos, se tornara aún más cálido y acogedor.
El anfitrión (haciendo gala de sencillez y buen humor) se dirigió a sus invitados agradeciéndoles su apoyo, y a su equipo de trabajo le sugirió, entre risas, que continúe trabajando como lo hace la naranja mecánica, en alusión a la selección holandesa que hoy disputa la copa en Sudáfrica 2010.
A su turno, la consejera y jefa de la Cooperación de la embajada, To Tjoelker, entregó a la pareja un cuadro del pintor Mamani Mamani y les deseó salud y éxito en sus nuevas funciones en Holanda.
Las muestras de cariño y agradecimiento hacia los diplomáticos no se hicieron esperar, mientras los garzones se encargaban de servir bocaditos y bebidas.






