Francia conmemoró el miércoles el 221 aniversario de la Revolución francesa, un movimiento contra el absolutismo que cambió la estructura del poder y dio lugar al desarrollo del liberalismo con la proclamación de la Declaración de los Derechos Humanos del hombre y del ciudadano.
Esta fiesta no pudo pasar inadvertida en La Paz. Por ello atendieron a la invitación del embajador de Francia, Antoine Grassin, y su esposa Evelyne, cientos de personas, entre bolivianos, franceses y francobolivianos. La cita fue en la residencia de los diplomáticos, ubicada al sur de La Paz.
Enormes banderas de Francia, Bolivia y la Unión Europea se dispusieron junto a los diligentes anfitriones para los invitados, que se instalaron en las mesas y sillas que estaban ordenadas en el jardín.
De fondo, una selección de música francesa (antigua y moderna) se alternaba con la interpretación de la orquesta de las Fuerzas Armadas, para brindar el toque melódico a la reunión.
Luego de la entonación de los himnos, francés, boliviano y el de la Unión Europea, un breve y aplaudido discurso fue expresado por el embajador Grassin. En él, brindó un mensaje optimista sobre la amistad entre ambos países. Al final, fue servido un almuerzo buffet que incluyó quesos, frutas y el blanquette de’agneau, receta francesa hecha de cordero.






