Tres grandes banderas: la de Bolivia, Francia y la Unión Europea, hicieron en el lugar dando un toque solemne. Un dúo de acordeón y bandoleón acompañaron con sus melodías en este radiante día de invierno.
El acto protocolar se inició con la entonación de los himnos patrios, así como el himno de la Unión Europea, interpretados por la Orquesta Sinfónica de las Fuerzas Armadas. Posteriormente, el anfitrión, Antoine Grassin, hizo uso de la palabra para referirse al aniversario 222 de la Revolución Francesa, destacando el espíritu de su país por «construir un mundo con mayor libertad, igualdad y mayor dignidad para el hombre. Un mundo con mayor fraternidad y solidaridad».
Un brindis con la ch’alla respectiva cerró el acto, dando lugar a un elegante almuerzo en el que los invitados pudieron deleitarse, como ya es tradición, de los variados quesos, así como vinos y un menú especial compuesto por capelette, truchas del lago, gratin d’eau thainois, gratin de légumes, mousse au chocolat, e claires y chou a la crême.
Una página de Carla Tejerina de Cabezas con fotos de Cecilia Durán






