Las palabras de ocasión iniciaron sin la tradicional entonación de los himnos patrios. El embajador argumentó la ausencia de música en esta celebración como una señal de duelo por el último terremoto acaecido en el noreste italiano, pidiendo a los presentes guardar un minuto de silencio. Asuntos relacionados con la cooperación italiana en Bolivia y la necesidad de las empresas extranjeras de contar con seguridad jurídica para garantizar sus inversiones en el país, fueron los temas cruciales del discurso. Seguidamente los asistentes pudieron degustar variedades gastronómicas italianas, así como los tradicionales cafés.
Una de las marcas que define el “Made in Italy” es sin duda Fiat, que con su modelo Fiat 500 marcó una etapa en la historia; varios de estos vehículos, en su versión 2012, se lucieron al ingreso dando un simpático toque.
Luigi de Chiara dio la bienvenida personalmente a cada uno de los asistentes para luego invitarlos al acto central en el que compartió la testera con el canciller David Choquehuanca, el vicecanciller Juan Carlos Alurralde y el expresidente Eduardo Rodríguez. La austeridad como símbolo de tiempos difíciles en su país, mencionada en sus palabras, se fusionó con el sentimiento de duelo por el terremoto, sin ser elementos que resten importancia a un día tan especial.
Idoia, quien lució un maravilloso vestido color esmeralda, compartió, junto a su esposo, con todos los invitados mostrando ese trato personalizado que marca la diferencia en la misión de estos apreciados embajadores.






