El embajador de Uruguay en Bolivia, Carlos Flanagan, invitó a sus amigos, personal de la legación diplomática, autoridades gubernamentales y religiosas, representantes de instituciones nacionales y extranjeras, y de medios de comunicación a su despedida, organizada en su residencia.
“Me alegra tenerlos en casa para compartir un momento y aprovechar la oportunidad para agradecerles por haberme acompañado durante mi misión en Bolivia”, dijo.
Los abrazos efusivos, las muestras de cariño y hasta los reconocimientos por la buena gestión que realizó Flanagan llegaron uno tras otro. Posteriormente, los asistentes compartieron bocadillos y bebidas variadas, a tiempo de continuar con los discursos, deseándole suerte en sus emprendimientos. Flanagan prometió retornar a Bolivia, país que considera su casa, en la primera ocasión que tenga.






