Con un vestido negro y blanco, la pequeña Theodora recibió a los invitados en la puerta de la residencia de su padre, el embajador Tim Torlot, jefe de la Delegación de la Unión Europea. “Bienvenidos, gracias por venir”, decía la niña de seis años a quienes asistieron a la despedida de su familia.
Representantes del cuerpo diplomático, autoridades de gobierno y allegados estuvieron presentes para desearle éxito al diplomático, quien terminó su misión en Bolivia después de cuatro años de sumar logros, pero sobre todo, amigos. En el acto, el embajador británico, James Thornton, resaltó la mejora en el sector judicial boliviano de la que Torlot fue partícipe.
Asimismo, el ministro de Culturas y Turismo, Marko Machicao, destacó el trabajo del diplomático en el área de medioambiente. Torlot agradeció y prometió, junto a su esposa e hija, volver a Bolivia, una y otra vez, como turista.






