Momentos emotivos de vivencias personales, antes que cuestiones diplomáticas y laborales, fueron los elegidos por el embajador de Perú, Benjamín Chimoy, en su discurso de despedida en su residencia, donde apenas había espacio para moverse por la cantidad de personas que acudieron a la cita, entre ellas diplomáticos y amigos del embajador y de su esposa.
“Después de cuatro años no termino de acostumbrarme a las mudanzas, menos dejar un país tan querido como éste”, dijo Chimoy. Resaltó, además, que a pesar de ello, siente que está cerrando un círculo que se inició hace muchos años cuando llegó a La Paz por primera vez, de mochilero, momento en el que descubrió no solo la hospitalidad paceña, sino también que más que vecinos, Perú y Bolivia eran parte del mismo pueblo, cuyos destinos estaban unidos.
“Espero encontrarlos en Moscú, mi próximo destino”, anunció.






