Quién da más, quién da más…”, provocaba Ariel Mustafá, director de la subasta organizada por el Grupo Acento, en el salón Maya del hotel Camino Real, cada vez que un comprador hacía la puja.
El martillo fue golpeado 91 veces, sonido que acompañó la voz de “¡Vendido!”, anunciando la compra de los cuadros. Diez artistas (Fernando Antezana, Darío Antezana, Mario Conde, Jaime Calizaya, Adda Donato, Rina Mamani, Juan José Serrano, Remy Daza, Carolina Lovo y Rosmery Mamani) pintaron 115 cuadros, cuya obra fue creada solo para la ocasión.
La tercera versión de esta subasta, llamada Confesiones por ir precedida a la reapertura de la Galería Altamira, fue un éxito no solamente por la cantidad de piezas vendidas, sino porque los lienzos, con base de $us 1 e incluso de cero, superaron los $us 300, mientras que los más altos rebasaron los $us 2.000.






