Mínimum es el nombre de la muestra de fotos de Eduardo Quintanilla, quien ha encontrado en el desarrollo de la tecnología —que marca el inicio del milenio— un cambio en la forma de ver la vida y las cosas. “Como parte de ello, la vida urbana está saturada de imágenes, al punto que han venido a sustituir, en buena medida, la realidad”, describió.
Y es eso lo que en las salas de Artespacio CAF se observa; imágenes en blanco y negro, que con la curaduría de Cecilia Lampo, entre marcos y luces, generan sensaciones indescriptibles en los asistentes.
“Esta exposición trata de abordar el concepto de sencillez en el arte, en la aproximación a lo esencial de la fotografía a través de la composición y el equilibrio de formas”, detalló el fotógrafo autodidacta, abogado de profesión, quien encontró su pasión por las lentes en 1983.
Desde entonces ha captado centenares de imágenes que ha presentado en varias muestras, tanto individuales como colectivas, en Bolivia, Brasil y España.






