El penal de San Antonio y San Pedro de Sacaba retornó a la calma luego de cinco días de huelga, crucifixiones y extracciones de sangre en protesta por la denuncia de tortura y extorsión que planteó el Defensor del Pueblo.
Una comisión de Régimen Penitenciario arribó para aclarar los extremos que según Jaqueline Rivera, directora regional de la institución, fueron cometidos por ex delegados de la cárcel con la complicidad del gobernador.
Se ingresó en un cuarto intermedio y se pidió aclarar las denuncias del defensor Augusto Siles, quien dijo que los presos sufrían vejámenes y extorsiones por parte de los delegados internos.






