Dirigentes de la Asociación de Fraternidades Folklóricas Virgen de Urkupiña tomaron ayer la Alcaldía de Quillacollo contra la ordenanza que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas a 200 metros del recorrido de la Entrada folklórica que será realizada a principios de agosto.
Los dirigentes, junto a 600 representantes de las 60 fraternidades afiliadas a esa institución, invadieron las instalaciones municipales exigiendo una audiencia con la alcaldesa interina, Carla Lorena Pinto, quien abandonó el recinto generando protestas y amagos de violencia.
La toma física del edificio municipal, movilizó a efectivos policiales para resguardar la seguridad del edificio como la humanidad de las autoridades ante los ánimos caldeados de los folkloristas que en los hechos defienden el auspicio de la cervecería Taquiña.
Dirigentes de las fraternidades recordaron que el auspicio de Taquiña se remonta a hace más de 20 años y ayuda a las fraternidades que carecen de recursos para garantizar su participación en el baile.
Antonio Villarroel, ejecutivo de esa institución, afirmó que la Alcaldía jamás dio un vaso de agua a las fraternidades que realizan grandes gastos para la fiesta que genera efectos multiplicadores en la población.
Según informes extraoficiales, el auspicio de la empresa consiste en la entrega de alrededor 3.000 cajas de cerveza en lata, que monetizadas suman más de Bs 250 mil.






