A dos meses del enfrentamiento entre pobladores y policías en Caranavi (La Paz), la Policía Provincial, Rural y Fronteriza espera que las autoridades municipales les brinden garantías y se reconstruyan las instalaciones de la unidad policial que fue destrozada por los lugareños para que los efectivos retornen a ejercer sus funciones.
El comandante de esa repartición, coronel Américo Romero, informó a La Razón que las instalaciones de la Escuela Básica de la Policía (Esbapol) están totalmente destruidas.
«Desde el conflicto no hay policías. Estaban designados entre 15 y 25 efectivos en Caranavi pero no hay ni uno. Luego de reuniones con el Alcalde y los concejales, hemos pedido que se den todas las garantías necesarias para que regrese la Policía», aseveró.
Agregó que requieren arreglos en la infraestructura del módulo policial y la reposición de al menos 15 catreras, dos computadoras, dos escritorios y sillas que fueron incinerados.
El alcalde de Caranavi, Teodosio Quillca, sostuvo que tras una reunión con los concejales se determinó comprar algunos artículos para que los policías regresen lo antes posible.
«Es una preocupación constante de los vecinos que la Policía se constituya otra vez. Nos comprometimos a mejorar la infraestructura. Actualmente estamos comprando algunas cosas como vidrios y estamos en pleno arreglo de las paredes», afirmó Quillca.
La ausencia de los policías en esa región se originó tras un enfrentamiento entre pobladores de Caranavi y efectivos del orden que intentaban desbloquear la carretera. Los habitantes asumieron la medida de presión para exigir que se construya una planta procesadora de cítricos, proyecto al que se había comprometió el Gobierno semanas antes.
Según la autoridad edil, los jefes policiales se comprometieron a regresar a la población el fin de semana. «Estamos con la entrega de escritorios y computadoras», anunció.
Sin embargo, el coronel Romero señaló que el edificio permanece sin ningún arreglo y que no se han dado las condiciones básicas para que el personal retorne. Mientras se espera a la institución verde olivo, los pobladores del lugar están temerosos por la delincuencia y la falta de orden.
El sacerdote de la zona, Héctor Barras, informó que todo delito que se presenta se constituye en una alarma para la población. «No hay quién se haga cargo. El pueblo está totalmente inseguro», dijo. Añadió que es muy difícil tratar de intervenir en cualquier caso por la conflictividad que se vive, en tanto que el Alcalde manifestó que el Ministerio Público se hace cargo.
2 muertos durante el conflicto
David Callizaya Mamani (18) y Fidel Mario Hernani (19) fallecieron en el choque con la Policía el 7 de mayo del 2010, lo que generó la furia de los vecinos.






