Los motivos son varios. En algunos casos los uniformados fueron acusados de cometer extorsiones e incluso asesinatos y, en otros, la comunidad reaccionó con violencia en contra de ellos en represalia por la intervención del orden público para frenar movilizaciones sociales fuera de control.
Además, la Policía denunció que poblaciones dedicadas a actividades ilegales, como el contrabando y la producción y tráfico de drogas, organizadas en grupos de choque, también impiden su labor.
Fruto de ello, policías fueron golpeados brutalmente por enfurecidos comunarios, y en los dos últimos años siete fueron linchados.
El caso más reciente de agresión se registró en Cochabamba, en la población de Llave Grande, donde el chofer de un camión que llevaba coca ilegal alertó, con bocinazos, a los comunarios sobre la presencia de un grupo de efectivos que, según él, pretendía quitarle el producto para venderlo después (volteo). La gente retuvo al sargento Cecilio Lucana y al joven Amed Zapana (16) a quienes golpearon por dos horas hasta que un contingente los rescató con vida.
Fatalidad. Otro episodio que terminó en tragedia, al igual que el de Epizana, fue el protagonizado por miembros de los ayllus de Norte Potosí, en junio de este año, donde cuatro policías fueron torturados y asesinados.
Desde entonces, los uniformados no han regresado a esas regiones pues temen una reacción adversa por parte de sus pobladores. El comandante de la Policía, general Óscar Nina, afirmó que la tarea pendiente es recuperar la confianza de toda la sociedad.
El orden se repuso en la capital
En noviembre del 2007, durante las sesiones de la Constituyente, opositores al Gobierno se enfrentaron a la Policía de Sucre y destruyeron sus instalaciones. Los efectivos se replegaron a Potosí; luego regresaron.
Comunarios linchan a tres policías en Epizana
El 26 de febrero del 2008, una turba enardecida de comunarios de la población cochabambina de Epizana golpeó brutalmente a tres efectivos hasta ocasionarles la muerte. Les acusaron de ser falsos policías. Después, el hecho fue relacionado con «volteo» de droga y la gente impidió la presencia de la entidad del orden por desconfianza.
Actualmente, la tranca de control de Epizana se encuentra abandonada. Fuentes policiales señalaron que ningún policía quiere hacerse cargo del puesto tras el linchamiento de los uniformados por temor a los comunarios. En Totora, una población cercana, trabajan hasta cinco efectivos en un módulo policial.
Matan a cuatro policías en ayllus de Norte Potosí
El 23 de mayo de este año se informó que pobladores de cuatro ayllus de Uncía (Potosí) retuvieron, torturaron y dieron muerte a cuatro policías de la Dirección y Prevención de Robo de Vehículos (Diprove) de Oruro. Los acusaron de extorsión. El 4 de junio, sus cuerpos fueron devueltos a sus familiares bajo compromiso de no indagar el caso.
Tras el ajusticiamiento de los uniformados, los policías acantonados en Uncía se replegaron a Llallagua. Actualmente son entre 15 y 20 los efectivos que cumplen sus funciones en Uncía; sin embargo, no tienen acceso a los ayllus que habitan las comunidades de Saca Saca y Cala Cala. La gente se muestra ofensiva ante su presencia.
Un policía y un joven se salvan de ser ajusticiados
El martes 6 de julio, un policía del Grupo Especial de Control de Coca (GECC) y un adolescente fueron retenidos durante dos horas en la población de Llave Grande (Vinto, Cochabamba) y fueron brutalmente golpeados. Los habrían confundido con falsos policías que extorsionaban. Un grupo policial de la UTOP arribó al lugar y los rescató con vida.
El trabajo de los efectivos del GECC se lleva a cabo con normalidad en el lugar. Sin embargo, los comunarios denunciaron que policías extorsionaron en tres ocasiones a la gente que pasa por el puesto de control. Los jefes de la entidad del orden negaron esas aseveraciones. Los efectivos se trasladan al lugar con temor.






