Una nueva técnica de microscopia óptica, capaz de distinguir detalles de media milmillonésima de metro (medio nanómetro) y eficaz para observar moléculas biológicas en acción y medir la distancia entre ellas, ha sido desarrollada por tres científicos en EEUU.
Para hacerse una idea de la resolución obtenida basta tener en cuenta que un cabello mide unos 100 nanómetros de diámetro, por lo que la resolución obtenida supone un hito en microscopia óptica, y llega de la mano de un científico poco común, Steven Chu, de 62 años, no sólo por su Nobel de Física (1997), sino porque, desde hace año y medio, es el Secretario de Energía de EEUU.
No es el primer artículo científico que el máximo responsable del Departamento de Energía (DOE) publica en Nature desde que asumió el cargo; ya lo hizo en febrero, en colaboración con otros dos investigadores. Por si hay alguna duda acerca de la dirección de esta investigación por parte de Chu, es él el contacto definido por la revista como responsable del trabajo, y el correo electrónico de referencia es del ministro (the secretary) , en la sede central del DOE.
Precisión. Existen técnicas como la de microscopia electrónica y la de efecto túnel para ver objetos minúsculos, incluso átomos individuales, pero hay que someter la muestra a condiciones como ultraaltovacío o congelación.
En el caso de muestras biológicas, esto significa que no están en su ambiente, en sus condiciones naturales cuando uno las observa.
La ventaja de la microscopia óptica es que no se necesitan esas condiciones especiales y se pueden observar los detalles de las muestras en su ambiente; la desventaja es que se tiene menos resolución. Y ahí es donde apunta, con gran éxito, el trabajo.
Cuando uno mira con un microscopio óptico cosas minúsculas tiene que contar con un límite físico: es decir que las cosas no pueden ser mucho más pequeñas que la longitud de onda de la luz.






