El decano de Derecho y Ciencias Políticas de la UMSA, Julio Mallea, y el director de la carrera de Derecho, Juan Ramos, negaron que pandillas operen dentro la facultad, aunque aseguraron que hay grupos de choque que ejercen violencia eventualmente.
«A nivel universitario existen diferentes agrupaciones de alumnos que se dedican al deporte, a un tema social, hay político-partidarios y otros que son violentos que les gusta aplicar la violencia», afirmó ayer Mallea en una entrevista con La Razón.
Sin embargo, negó conocer a algún miembro de las pandillas BU y Los Mupets, grupos delictivos que, según denuncia de los estudiantes, arman peleas y atemorizan en épocas eleccionarias. La autoridad aseveró que desconocen las actividades extra académicas de los estudiantes, por lo que no tienen control de ellas. Pero a raíz del crimen del alumno Luis Fernando Quevedo, quien falleció tras las elecciones del centro de estudiantes, el 22 de julio, aseguró que el Consejo Facultativo tomará medidas drásticas.
Una de ellas tiene que ver con la aplicación de una resolución emitida el 2009 en la que se establece que cualquier persona ajena a la universidad e involucrada en hechos ilícitos será remitida al Ministerio Público. Por otra parte, se aplicarán las acciones disciplinarias a aquellos universitarios que incurran en la comisión de delitos o, en su caso, los fomenten, dijo.
Mientras, las denuncias de estudiantes continúan. Los jóvenes indican que reciben llamadas telefónicas y que anónimos les amenazan, incluso de muerte. Ramos afirmó que «se darán todas las garantías académicas a todos los estudiantes» y que en el caso del asesinato de Quevedo, la carrera de Derecho se convertirá en parte cuadyuvante a fin de que se sentencie a los culpables. Otro estudiante, Juan Pablo Limachi, presunto miembro de Los Mupets, es el principal sospechoso.
Denuncian a un extranjero
Un grupo de estudiantes de la carrera de Derecho se comunicó con La Razón para denunciar a Julio V. V., de origen peruano, como otro de los impulsores de la violencia. «Una vez me puso una dinamita en la boca y me dijo que me iba a hacer explotar», contó uno de los universitarios.
Otro sostuvo que se trata de un personaje que recibe favores de las autoridades de la facultad y a cambio atemoriza a quienes lanzan criticas a las gestiones en la facultad. «Dicen que es prontuariado y que tiene antecedentes terroristas», señaló otro estudiante.
En una elección, Julio trajo al Tanque, de la pandilla BU, quien «puso un puñado de votos en el ánfora sin que nadie dijera nada».






