Alrededor de un centenar de ex trabajadores del Plan Nacional de Empleo (Plane) cercaron la sede nacional del Movimiento Al Socialismo (MAS), exigiendo fuentes laborales que les habrían prometido cuando hicieron campaña electoral.
Las promesas habrían sido realizadas por la dirigente masista Esther Encinas, quien estaba asediada por el sector al interior de la sede masista. La dirigente negó haber ofertado empleos.
«A la señora Esther Encinas, ya ni su gente de La Paz la quiere como su dirigente; es más, ella todo el tiempo nos está perjudicando para que los trabajos salgan a favor del sector», aseveró Roberta Vargas, dirigente nacional del ex Plane.
Encinas, dirigente del MAS, estuvo encerrada casi por tres horas y media en la sede del partido en función de gobierno, ubicada en la calle Casimiro Corrales en Miraflores, pero logró salir del lugar con un fuerte resguardo policial, ya que temía ser agredida por los manifestantes.
«El no cumplimiento con el sector no es de mi parte, ya que eso está en tratativa de los ministerios», explicó Encinas, que además criticó a Roberta Vargas y le pidió «no hacer quedar mal al instrumento político (MAS)».
A las 18.30, los ex trabajadores del Plane realizaron una pequeña asamblea liderada por Esther Vargas, en la calle Casimiro Corrales, donde determinaron que esperarán dos meses para que se les dé un trabajo, como se les garantizó durante la campaña electoral.






