La menor fue encontrada e internada el 14 de abril del 2008, con una binemia neonatal y deshidratación; después de ocho días fue dada de alta y la transfirieron a la línea 136 (Defensoría de la Niñez, que atiende las 24 horas. Hoy es la línea 156).
«En ese entonces, la Defensoría hizo los trámites para internarla en un hogar, pero la respuesta de los hogares fue que no había cupo, entonces estuvo en la línea 136, que es un hogar transitorio; por eso buscaron una familia sustituta», contó Elizabeth.
Ese panorama no cambió este año, la mayoría de los hogares que dependen del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) no tienen espacio para acoger a más niños.
Contradictoriamente, hay familias interesadas en adoptar a menores y no logran hacerlo por una serie de problemas, como «la rotación de personal; los plazos judiciales son muy largos, duran dos o tres años y son por errores procedimentales», señaló Arturo Oropeza, secretario general de la Asociación Familias del Corazón.
Oropeza es un padre que adoptó a dos niños y junto con otras personas conformó esa asociación para promover la adopción y apoyar a padres que quieren acoger a niños.
La jefa de unidad de Atención Integral a la Familia del municipio de La Paz, Roxana Minaya, explicó que las defensorías realizan los trámites para que los menores que llegan sean remitidos a los albergues del Sedeges e inicien la investigación para que puedan ser dados en adopción. Pero el primer problema con el que tropiezan es que esos centros «están llenos, sobre todo los albergues Carlos de Villegas y Virgen de Fátima», que acogen a menores de seis años.
El último hogar tiene una capacidad para albergar a 100 niños, «pero tenemos 110», explicó la directora de este centro, Guillermina Blanco.
En El Alto, la Alcaldía recurre a centros que son administrados por organizaciones no gubernamentales y en muchos casos deben tener a los menores en las defensorías mientras encuentran un hogar. «Tenemos que esperar mucho, incluso tuvimos a un niño que estuvo dos meses (en un albergue transitorio)», comentó la directora de Asuntos Generacionales del municipio, Prima Quispe.
En la Alcaldía de La Paz, la oficial mayor de Desarrollo Humano, Rosario Aguilar, indicó que «la oficina de emergencia se convierte en un albergue transitorio, donde tenemos alrededor de 40 niños, a veces aumenta. Aquí deberían estar pocos días, pero no los podemos enviar, porque estos hogares están colapsados de niños».
El Sedeges de la Gobernación de La Paz administra 14 centros hogares e institutos. La jefa de la Unidad Técnica de Asistencia y Familia, Marisol Manríquez, dijo que «no hay hacinamiento en los hogares», pero que uno de los problemas es el crecimiento demográfico y el otro es que algunos centros fueron construidos después de la Guerra del Chaco (1935).
El problema principal radica, según coincidieron los entrevistados, en que no hay un acompañamiento de la justicia para agilizar los trámites de adopción de niños que tienen su situación socio-legal definida.
En muchos casos, los juzgados de la niñez no funcionan, otros procesos no se resuelven con celeridad porque no hay oficial de diligencias u otros temas técnicos. «Un problema que hemos estado atravesando es que hay dos juzgados de la niñez (en La Paz) pero sólo funciona uno; entonces estamos sufriendo un retraso en la atención a los niños», arguyó Aguilar. Por ejemplo, en el caso del hogar Virgen de Fátima hay 15 niños que están con su situación concluida y sólo «estamos esperando que la juez determine la adopción», señaló la directora de este centro.
Si estos niños fueran dados en adopción se abriría espacio para otros que llegan, pero principalmente se respetarían sus derechos, explicó Minaya, pues el Código 2026 establece en su artículo 27 que «todo niño, niña y adolescente tiene derecho a desarrollarse y educarse en un ambiente de afecto y seguridad en su familia de origen y, excepcionalmente, en una familia sustituta».
Ese derecho, muchas veces, es violado, porque «si el niño no sale en un tiempo (mientras es muy pequeño) está conminado a quedarse en un hogar donde no le van a dar amor, cariño de una familia».
El trámite de adopción se inicia en los juzgados, los padres solicitan ahí su intención de acoger a un menor y los jueces son los que determinan la tutela de acuerdo a los pedidos.
En el Consejo de la Judicatura se admitió que el número de juzgados de la niñez son insuficientes y atribuyeron a la falta de presupuesto la creación de nuevas oficinas, aunque el consejero Rodolfo Mérida adelantó que ya se inició gestiones con el Gobierno para lograr más recursos.
En Bolivia hay 14 juzgados de Partido de la Niñez y Adolescencia, distribuidos en 10 ciudades, sin embargo varios no funcionan, como el caso de Cochabamba y La Paz. Mérida reconoció que otra causa de la retardación es atribuible al juzgador que no cumple con la resolución de las causas en los parámetros establecidos.
A esto se suma que el Consejo Nacional de la Niñez, que debería controlar que las instituciones cumplan con sus obligaciones y proponer políticas públicas, no funciona, porque no hay propuestas de los niveles municipal y departamental, afirmó Sandro Delgado, coordinador de la Niñez del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades.
Permisos de adopción bajaron
El Poder Judicial autorizó menos adopciones el 2009 en comparación con el 2008. El primer año se registraron 375 adopciones y el 2009, 325 en todo el país.
Santa Cruz otorgó 53 adopciones a nacionales y 61 a extranjeros. Cochabamba, 29 a nacionales y 37 a extranjeros. El Alto, 21 a nacionales y 18 a extranjeros. La Paz dio 13 adopciones a nacionales y 11 a extranjeros, Tarija, 22 adopciones; 21 en Sucre y 20 en Oruro; en Trinidad sólo se autorizó 7 y en Cobija ninguna.






