Siete de cada 10 lugares de expendio de alimentos en cuatro de los 14 distritos de El Alto están plagados de roedores. Sus criaderos son alcantarillas, basurales y depósitos de víveres, informó ayer la Alcaldía.
«Un 70 por ciento de negocios como broasterías, pensiones, restaurantes, panaderías y tiendas de abarrotes presenta este problema por la falta de un control de calidad adecuado que no es efectuado por los propietarios», dijo el director de la Unidad de Higiene, Manuel Nina.
Lo que llama la atención, añadió, es que los criaderos de roedores proliferan en todo tipo de negocios, desde aquellos que realizan la elaboración industrial de alimentos hasta otros más pequeños, como las pensiones.
La Unidad de Higiene, junto con la Dirección de Seguridad Ciudadana y la Intendencia Municipal, en agosto y septiembre, practicó operativos en 33 puntos de los distritos 1, 2, 3 y 4. En 21 de ellos se encontraron heces y criaderos de ratón en cocinas y depósitos de comestibles.
«Es un problema que en muchos casos está vinculado a la falta de higiene en el tratamiento de los alimentos y la basura que se acumula en estos lugares», explicó el director de Seguridad Ciudadana, Dayler Zurita.
En todos los lugares clausurados se observó que los alimentos no son guardados adecuadamente. Hay depósitos donde los alimentos están a la intemperie y al nivel del suelo. En el caso de lácteos y otros alimentos frescos, como queso y manteca, no están refrigerados y tapados.
«Aparte de estar expuestos son lugares donde se encuentran grietas en las puertas, ventanas y paredes que facilitan la invasión estos vectores de enfermedades», agregó Nina.
Otros focos de proliferación de los roedores en El Alto son los basurales que se alzan en cada esquina del centro de la ciudad, desde Villa Adela hasta la Ceja, donde comerciantes y dueños de restaurantes arrojan desechos de alimentos. «La gente echa basura fuera de los horarios establecidos y dejan expuestas sus bolsas a perros y ratones en las esquinas de las calles», agregó Nina.
Los residuos orgánicos atraen a los roedores que tienen sus criaderos en las bocas de tormenta y alcantarillas, cuyos desagües se han convertido también en depósitos de basura de vecinos, comerciantes y peatones. Zurita advirtió que los operativos se intensificarán a fin de año, los que además se extenderán a los centros de abasto y al resto de los distritos en los que está dividida la ciudad.
«Los operativos son sorpresa y primero damos a los negocios una advertencia, en caso de reincidencia se da un plazo de 48 horas y se determina la clausura temporal del negocio. En caso de una tercera falta se procede a la clausura definitiva.
Piden uso de biorat
La Unidad de Higiene prepara una solicitud al Ejecutivo para la compra de Biorat, un veneno ecológico utilizado en otras urbes, como la ciudad de La Paz. Se calcula que costará $us 500 mil.






