La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Quillacollo atrapó a una banda de delincuentes, que actuaba en complicidad con agentes de la Policía Boliviana, y a los que acusa del atraco y asesinato de un camionero.
Hasta el cierre de edición se realizaba la audiencia de medidas cautelares de Cristhian Samir M. A. alias El samir, César Rogelio S. H. , alias El Róger, Franz V. A. y Ángel S. A., en el Juzgado de Instrucción Penal Cautelar de Sipe Sipe, a cargo de la jueza Silvia Zurita.
La fuerza anticrimen los identificó como autores de la muerte de Jhonny Mejía Rodríguez (29), un camionero al que le dispararon para luego robar su vehículo el pasado 3 de septiembre en inmediaciones de Llavini, en la carretera Cochabamba-Oruro. Mejía fue hallado en el río Vila Vila con un impacto de escopeta en el abdomen. La chata (acople) del camión fue abandonada en el kilómetro 29 de la vía, al interior existía un carga avaluada en $us 100 mil, procedente de La Paz.
El coronel Freddy Almaraz, director FELCC de Quillacollo, informó de que el grupo delincuencial estaba liderado por Cristhian Samir M.A. (19), autor intelectual y material del crimen.
«El viernes 3 de septiembre, él se reúne con El Róger y Franz V. A. en el local Misk’i Llajta, donde planifican un trabajo: iban a robar a cualquier camionero que estuviera solo. Contrataron un vehículo para que los lleve a Llavini e interceptaron a Mejía que dormía en su camión».
El samir rompió el vidrio lateral del vehículo con una escopeta, ordenó bajar al camionero y cuando se disponía a obedecer le disparó en el abdomen. El Róger ingresó por el otro lateral y se llevaron el camión. «Cristhian Samir sabía conducir porque sus padres tenían un camión. Llevaron el motorizado hasta el lugar denominado Las Cabañas, entre Suticollo y Parotani, soltaron el acople o ‘chata’ y lo dejaron en el lugar llevándose el tracto», relató el jefe policial. Franz V. A junto con el cuarto cómplice se deshicieron del cuerpo sin vida de Mejía.
«Lo bajan en frazadas del camión al auto y recorren 15 minutos hacia Suticollo, botan el cuerpo aproximadamente en el kilómetro 28 y se van. Cristhian Samir va al taller de mecánica de Ángel S. A. y vende el motorizado en seis mil dólares», que fue desarmado y vendido en partes a personas ya identificadas, explicó.
Las indagaciones condujeron a la Policía hasta Cristhian Samir, quien fue aprehendido el martes. Tanto él como sus cómplices estaban en posesión de tres armas de fuego: dos escopetas y un rifle, una caja de municiones para escopeta, los bafles y la radio del camión, además de ocho teléfonos celulares.
Ayer fueron presentados en audiencia de medidas cautelares en ambientes de la fuerza anticrimen de Quillacollo, instalación que fue rodeada por pobladores del Valle Bajo que pedían justicia.
El grupo no actuó solo. Los acusados informaron a la fuerza anticrimen de que sus acciones fueron apoyadas por efectivos policiales. Según Almaraz, se conocen sus nombres y rangos, y «serán aprehendidos y remitidos a instancias judiciales de verificar su participación». «Se habló de dos y hasta tres de rango medio, tenemos los nombres y los vamos a detener», apuntó.
Rol de los agentes cómplices
Se supo que los policías ayudaban a robar los motorizados dando información sobre su ubicación y si éstos estaban en lugares desolados para facilitar los atracos sin que existan testigos.Hay un quinto implicado identificado sólo como Daniel.






