Los puestos de comida en la calle son un clásico en Estados Unidos, pero el gusto por el buen comer en puntos móviles, con platos que van desde el sushi hasta el asado coreano, es una realidad reciente que ha llevado a Los Ángeles a reglamentar la situación.
Luis Berrios, un salvadoreño con experiencia de 15 años en este negocio, es el propietario de una de las múltiples camionetas que sirven comida en la calle Wilshire, una de las vías principales de Los Ángeles. «De esa forma se sabe lo que hay y se es transparente. A veces la gente tiene dudas sobre la comida, aunque nosotros tenemos clientes que vienen desde hace años», añadió Berrios, especializado en comida mexicana en vez de las famosas «pupusas» de su tierra.
Comida. Desayunos diversos, sandwiches, hamburguesas, pizzas, perritos calientes, pretzels, ensaladas, burritos y tacos son la principal oferta de la docena de puestos móviles que se agolpan en apenas un kilómetro en Wilshire, entre las calles Fairfax y Hauser, una zona repleta de oficinas y trabajadores que, cuando el hambre aprieta, inundan la calle.
Pero desde hace un tiempo la oferta ha adquirido un nivel de gourmet con la inclusión de platos más sofisticados, que incluyen, entre otros, raciones de falafel (croquetas de garbanzos y especies), ramen (versión japonesa de los fideos chinos) y dim sum (aperitivos chinos).
«El principal motivo de este éxito es que resulta muy práctico», dijo Takeshi Kimura, encargado de Fishlips Sushi, todo un «restaurante móvil» en donde tres chefs preparan hasta 30 variantes de sushi, con el arroz koshihikari, la marca número uno en Japón, pescado fresco y vegetales orgánicos. Los precios rondan los 10 dólares y las raciones son de 11 unidades.
«En una ciudad donde el coche es indispensable para todo, salir a la calle y poder comer bien frente a tu oficina sin tener que buscar aparcamiento ni esperar largas colas es todo un lujo», añadió Kimura. El concepto de comida sofisticada nació hace un par de años.






