Los policías involucrados en el homicidio de Juan Edwin Quispe Pacheco (38), quien fue detenido en inmediaciones de la calle Figueroa a las 2.00 de la madrugada del viernes, serán dados de baja, anunció ayer el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Rosalío Álvarez.
Sus declaraciones van en consonancia por la posición gubernamental expresada ayer por el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, quien dijo que este crimen al igual que la tortura de un muchacho en Cochabamba por efectivos de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) «no quedarán impunes».
Quispe Pacheco, quien protagonizó una riña en un local con otros comensales, fue golpeado por dos uniformados y un hombre vestido de civil al que le decían «teniente», quienes además le aplicaron descargas eléctricas con una pistola (torito) y le rociaron con gas antes de introducirlo en un vehículo de servicio público. Su pareja, Andrea Virginia Tapia, relató que le dijeron que lo llevaban detenido a la carceleta de la Unidad de Conciliación Ciudadana ubicada en la avenida Pando.
«La baja de la institución es un hecho para estos malos funcionarios policiales, que, más allá de cometer un delito, desprestigian la imagen institucional, por lo que serán remitidos a la justicia una vez que sean identificados», advirtió Álvarez a la agencia gubernamental ABI.
Álvarez añadió que serán convocados a declarar ocho efectivos que estuvieron de servicio aquel día tanto en los turnos de la mañana como de la tarde. La identidad se establecerá en base a las declaraciones de la acompañante de Quispe.






