Londres
En la iglesia de una pequeña ciudad del norte de Italia se está llevando a cabo una revolución tecnológica, nada menos que en el método utilizado para hacer sonar las campanas. BBC Mundo reporta que el pueblo de Chiari es famoso por producir restauradores de campanas altamente calificados y muchos de los 20.000 pobladores de la zona tienen antecedentes familiares en la artesanía de campanas.
Los hermanos Rubagotti, Luca y Giacomo, no son una excepción. «Hemos estado haciendo este trabajo toda la vida. Somos artesanos», dicen.
Su padre Carlos aprendió el oficio en la fábrica de campanas del pueblo, que ahora está cerrada, convirtiéndose en uno de los primeros en intentar la construcción de campanas motorizadas.
Hoy en día, muchas campanas se controlan por sistemas eléctricos que se pueden programar para que repiquen en determinados momentos y en numerosas ocasiones.
Los hermanos Rubagotti heredaron de su padre la pasión por la innovación.
Regalo. Pero dentro de su mundo de antiguas tradiciones, ellos también tienen la intención de empujar los límites y ahí es donde su amigo de la infancia Giorgio Campiotti entra a jugar un papel esencial.
Giorgio es un experto en informática y fue capaz de llevar a la práctica la visión de los hermanos Rubagotti mediante la creación de un programa que permitía a los sacerdotes operar las campanas de la iglesia a distancia, lo que significa que no tendrían que estar físicamente dentro del templo.
Ahora los sacerdotes pueden sacar sus teléfonos inteligente, cargar una aplicación y hacer doblar las campanas.
La aplicación contiene cientos de combinaciones diferentes, lo que resulta muy fácil para el sacerdote, que puede elegir cómo quiere que suenen las campanas. «Las distintas tonalidades ya están listas. Vas a la biblioteca de sonidos. Yo sólo tengo que seleccionar el que quiero, aprieto play y comienza la melodía».






