Las plantas ornamentales y el césped que adornan los jardines de la Ceja de El Alto son arrancados, destrozados y ensuciados por alcohólicos indigentes, pandilleros y mascotas, denunciaron vecinos y técnicos de la Empresa Municipal de Áreas Verdes (Emaverde) de esa ciudad.
«Los jardineros trabajan de día y arman mosaicos con letras o escudos hechos con flores y arbustos. Al día siguiente, los jardines aparecen destrozados porque en la noche entran indigentes y borrachos que se echan sobre las plantas y las sacan; ni siquiera se las llevan, sino que las arrojan al suelo», comentó Jorge Silva, vecino del Distribuidor.
Las jardineras que son maltratadas en la Ceja están ubicadas en la Plaza del Lustrabotas, del Palacio de Justicia, la Plaza del Che, en cada una de las seis salidas del Distribuidor y el ingreso a la avenida Kilómetro 7.
Estos espacios son puntos de reunión de pandilleros, indigentes y alcohólicos. «Todas las noches se sientan en las jardineras, sacan las plantas e incluso las utilizan de baños. Otros vienen con sus perros, gente de plata trae a sus mascotas y les meten para que hagan sus necesidades», denuncia Clara Mita, vendedora de sándwiches.
El mantenimiento de árboles, arbustos y flores en El Alto es complejo, porque implica tratamientos delicados por las bajas temperaturas y las heladas constantes. Este municipio destina a las áreas verdes un monto anual de Bs 5 millones.
«Cada planta o mosaico que se destruye es doloroso para nosotros, porque hacemos un trabajo cuidadoso con el fin de que se encuentren en buen estado», explicó el responsable de la unidad de Jardines de la Empresa Municipal de Áreas Verdes de El Alto (Emaverde), Alfredo Cortés.
El perímetro de la mayor parte de los jardines y áreas verdes está rodeado con rejas altas. Pese a ello, los destrozos son frecuentes, ya que no se cuenta con un control que salvaguarde dichos espacios las 24 horas.
Cada especie que se coloca en los jardines fue cuidada en uno de los cinco viveros que funcionan en terrenos de Achocalla. El proceso de trasplante de cada árbol, arbusto y flor dura de uno a tres meses. «Estamos proponiendo campañas para que las personas entiendan lo difícil que es mantener un área verde. Queremos apelar a la conciencia de las personas», aseveró Cortés.
La Ordenanza 231/01 dispone sanciones pecuniarias contra quienes dañen las áreas verdes. El control está bajo la responsabilidad de la Guardia Municipal, que cuenta con sólo 25 efectivos para controlar a 1,1 millones de habitantes.
La helada es el peor enemigo
Al margen de la mano del hombre, otro factor que conspira contra los jardines es la helada, que se presenta en distintas épocas del año. Emaverde actúa contra dicho fenómeno utilizando forraje o abono especial y especies adecuadas al ambiente.






