«¿Tan joven ha muerto?», preguntó la achacacheña Celia Huanca, quien viajó hasta Peñas para presenciar el acto de unificación simbólica de los restos de Túpac Katari, descuartizado hace 229 años en esa localidad paceña. Miles participaron ayer en el homenaje al caudillo indígena.
Huanca observaba con admiración la escultura en madera maguey del líder que, en 1781, cercó dos veces la sede de gobierno y que ayer «recobró vida» en el pueblo del municipio de Batallas ante saludos de pututus, khantus, un bosque de wiphalas y la arenga que el propio Katari dejó antes de morir: ‘A mí sólo me matarán… pero volveré mañana siendo millones» .
Como la cholita, centenares de jóvenes arribaron desde las 20 provincias para rendirle homenaje al Jilir Mallku (sabio mayor), como ahora es conocido, y que fue ajusticiado a sus 31 años. «Ahora sí te hemos curado, hermano nuestro. Ahora seguirás iluminándonos en este camino del cambio que hemos empezado», aseguró Germán Murga, ejecutivo provincial de Los Andes, ante la concurrencia. El acto fue organizado por la Gobernación paceña y fue el mismo gobernador César Cocarico quien lo presidió. «Quienes mataron a Katari no querían que quede ni una semilla de él; pero estamos aquí, hemos vuelto y somos millones», arengó en aymara.
Nacido en Ayo Ayo, en 1750, Julián Apaza asumió el nombre de Túpac Katari y lideró dos cercos a La Paz que acabaron con su captura. El 15 de noviembre de 1781, Katari fue descuartizado en Peñas por cuatro caballos. Sus restos fueron repartidos y exhibidos como escarmiento en Ayo Ayo, Achacachi, Chulumani y Caquiaviri. Ayer, «sus restos» retornaron en hombros de Ponchos Rojos desde las cuatro esquinas de la plaza del pueblo.
Una ofrenda a la Pachamama terminó por «curar» y unificar simbólicamente al héroe de la época colonial en Bolivia. «Todos somos sus seguidores», sostuvo por su lado el senador Eugenio Rojas, quien pidió la imagen para la Asamblea. El viceministro de Coordinación con Movimientos Sociales, César Navarro, dijo que el pueblo le debe mucho a Katari. «Más que recordar, en este homenaje lo que se hace es reconstruir una imagen colectiva de liberación y resistencia». En la testera estuvo además la ministra de Justicia, Nilda Copa, y la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navanethem Pilla.
El acto terminó con un desfile de todas las delegaciones visitantes. Al final, espectadores y organizadores hacían fila para llevarse como recuerdo una fotografía junto a la escultura.
En la plaza de Peñas
Artista
Pedro Lancipa es el nombre del escultor que talló en madera de maguey el cuerpo de Túpac Katari. «Lo hicimos sólo en cinco días», explicó.
Ruta
El municipio de Batallas, donde se encuentra Peñas, planifica la Ruta Revolucionaria y Turística ‘Túpac Katari’.
Documental
La Fundación Ukamau filmó el acto ayer para un documental.
Pobladores se bautizan con nombre del héroe
Es un orgullo haber nacido en Peñas. Por eso, al menos cinco pobladores de esta Subalcaldía, del municipio paceño de Batallas, llevan como primeros nombres los del héroe indígena Túpac Katari.
«Más de un padre le puso a su hijo como primer nombre Túpac Katari y hay también otros que se llaman Julián Apaza (el nombre original del caudillo), así está en los registros oficiales», sostiene Mery Hinojosa, oficial de Registro Civil de esa Subalcaldía.
Pese a que el rebelde indígena nació en 1750 en Sica Sica, provincia Aroma, el símbolo de Túpac Katari sigue vigente en el imaginario de los pobladores de Peñas, donde fue descuartizado en 1781. «Quizás los Apaza deben ser los descendientes directos del héroe y hay varios Julián Apaza en el pueblo», refiere por su lado Alfredo Méndez, otro lugareño.
Desde niños, los vecinos de Peñas crecieron conociendo la historia del insurrecto de la época colonial. «Muchos dicen que fue en esta casa donde estuvo cautivo antes de morir, yo jugaba de niña ahí con mis amigas», afirma Maritza Mejía y señala una antiquísima construcción de adobes, que pertenecía a sus abuelos y que ahora está sin techo.
Una prueba más de que la imagen del líder pervive, la dieron ayer los niños Heber Balboa, Julián Gamboa y Wílder Ramírez, todos de 12 años, que vestidos con ponchos rojos, leyeron un poema dedicado al héroe. «Nosotros seguiremos el camino de Túpac Katari. Aquí lo han matado y aquí también ha renacido», declamó con voz ceremonial Balboa.






