El rechazo de Bolivia a los dos textos presentados por la presidencia de la Cumbre de Cancún y el pedido de otros países para continuar con el debate en las mesas de negociación, evitó que se alcance un acuerdo sobre las medidas para combatir los efectos del cambio climático.
Hasta el cierre de esta edición (3.00 de hoy), delegados de los 194 países participantes no habían definido un documento común, tras la presentación de la canciller mexicana, Patricia Espinosa, de un texto que incluye la renovación del Protocolo de Kioto y la ampliación de las metas para reducir la emisión de gases contaminantes.
El presidente de la delegación boliviana, Pablo Solón, rechazó a nombre de su gobierno los dos primeros borradores presentados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, y señaló que existe una gran influencia de Estados Unidos, porque se trata del Acuerdo de Copenhague, pero «más elaborado».
«Con mucho respeto, Bolivia no está dispuesta a suscribir un documento que signifique una elevación de la temperatura que ponga más vidas humanas en una situación cercana a la muerte, cuando ya tenemos 300.000 personas que mueren al año», dijo.
«Eso significa un aumento de temperatura de 4ºCentígrados. Ese texto no garantiza el segundo tramo de Kioto y establece que va a haber incremento de temperatura. Sería hacernos responsables de una situación que el presidente de mi país (Evo Morales) ha calificado de genocidio», agregó.
De inmediato, Venezuela pidió una última ronda de negociaciones en los grupos de trabajo para escuchar observaciones y presentar propuestas. En tanto, la delegación de Perú, a nombre de naciones como Chile, Guatemala y Panamá, se pronunció a favor de aceptar los textos, que «nos brindan elementos para mitigación, adaptación, financiamiento y reforestación».
Claudia Salerno, jefa de negociadores de Venezuela, dijo que su gobierno quiere que se alcance «una decisión que nos incluya a todos». Consideró que las preocupaciones de Bolivia son legítimas, por lo que sugirió a la canciller Espinosa que «volvamos a los grupos de trabajo».
A esta posición se sumaron Cuba, Nicaragua y Arabia Saudita. Mientras que se pronunciaron por aprobar en las próximas horas ante el pleno de la COP16, naciones como Corea, Granada, Suiza, Australia, Lesotho, en representación de los menos avanzados.
En tanto, EEUU, China, Japón y la Unión Europea, las principales potencias, expresaron su acuerdo con la propuesta de los dos textos.
Propuestas de los dos textos
Protocolo
Aceptación de un segundo periodo del Protocolo de Kioto para 2017 ó 2020 con efecto vinculante.
Metas
Ampliar las metas de reducción de los gases hasta 25 y 40% y generar acciones de cooperación.
Pueblos indígenas reivindican Tiquipaya
Los pueblos indígenas de más de 60 países de los cuatro continentes, así como campesinos, mineros y activistas ambientales, agrupados en la Vía Campesina (conformada por más de 300 organizaciones de todo el mundo), firmaron el jueves en Cancún, México, «La Declaración de Cancún».
En el documento se denuncia que los ministros de la COP-16 debaten sobre el negocio de aprovechamiento del medio ambiente y la privatización de los bienes de los comunes, y no las soluciones para restablecer el equilibrio de la temperatura promedio de la Tierra.
En la cita estuvo el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien ratificó la posición de lograr acuerdos para «salvar la vida, el planeta y la humanidad con la reducción de los gases contaminantes», y luego criticó la acción de las grandes potencias mundiales.
La declaración incorpora los preceptos de los acuerdos de Tiquipaya (Cochabamba, Bolivia), firmados el 22 de abril, y destaca el rechazo absoluto al esquema de Reducción de Emisiones por Degradación y Deforestación (REDD) y sus versiones REDD+, la cual, afirman, busca la privatización de los bosques y la implementación de una serie de medidas que compensan monetariamente los daños a la Pachamama (Madre Tierra), como señala el documento.
Dicha negativa se evidenció en la ronda de reforestación, que fue rechazada por Bolivia.






