Cuatro lenocinios clandestinos, dos camuflados en mingitorios y otros dos en agencias de venta de cosméticos y de masaje, fueron clausurados en la Ceja de El Alto porque no tenían autorización de funcionamiento y operaban con absoluta falta de higiene, se informó ayer.
Los burdeles se encontraban sobre la avenida Franco Valle y reclutaban a más de 70 mujeres de entre 18 a 30 años. El director de Seguridad Ciudadana de El Alto, Dayler Zurita, informó que pese a que se los ha cerrado de forma definitiva, siguen funcionando.
«Dos tenían sus patentes para funcionar como baños públicos. Si uno pasa, observa que en un primer ambiente efectivamente es así, pero a través de una puerta pequeña se ingresa a otro ambiente más amplio donde existen 20 cuartos pequeños con las meretrices dentro», explicó.
Dos de los centros clausurados, que ofrecían masajes y productos cosméticos, estaban ubicados en el edificio Azul, sobre la calle 3 de la Franco Valle. Zurita dijo que son al menos ocho departamentos que funcionan en el segundo y tercer piso.
En relación a los mingitorios, el director de Seguridad Ciudadana explicó que «en cada cuarto se encuentran catres cubiertos con colchones delgados de paja, envueltos con payasas, tienen botes de basura donde se encuentran desechos, como preservativos y papel, y en todos los casos hay baldes con agua que son usados para el aseo corporal de las meretrices».
En el edificio Azul no se pudo clausurar a otros ocho burdeles debido a que se requiere una orden fiscal que demuestre su ilegalidad, ya que sus administradores o propietarios cierran sus puertas e impiden el ingreso de las autoridades del municipio.
Este tipo de negocios ha proliferado en edificios y centros comercianles de la Ceja de El Alto y sus ofertas son publicadas en medios escritos que indican la dirección y el costo del servicio, que oscila entre Bs 20 y Bs 30.
«Una de las grandes dificultades, en todos los casos, es que no se los puede clausurar de forma directa porque son antros que se hacen pasar como privados. Nosotros sólo podemos intervenir por su actividad comercial», dijo Dayler Zurita.
La autoridad indicó que con la fachada de un negocio en apariencia legal, en muchos casos se esconden delitos relacionados con proxenetismo y corrupción de menores.
«Cuando se interviene en lugares clandestinos, es común encontrar a menores de edad o una relación directa con otras actividades reñidas con la ley, como el narcotráfico», apuntó el responsable de la Unidad de Control de Bares, Miguel Yujra.
Zurita informó que en los operativos que se efectuaron entre el 1 y 8 de diciembre se clausuraron temporalmente otros centros nocturnos que funcionan con patentes, pero que no reúnen las condiciones mínimas, como lenocinios y clubes privados que están ubicados sobre las calles Carrasco, 8 y 9 de la Ceja y la Tiwanaku.
Los locales notificados son Cariñito, La Lambada, La Perla y Andina Sur, el resto sólo registra el nombre de sus propietarios. Cada uno de estos lugares tiene que presentar documentación que certifique la legalidad y la condición de salud de las meretrices.
Proyecto de zona rosa
En El Alto, un grupo de dueños de locales propone crear una zona rosa que concentre a todos los negocios de comercio sexual. El objetivo es retirar de las calles del centro alteño los lenocinios y centros privados para dar más seguridad.






