El director del Hospital Obrero, Freddy Sandy, y el ex administrador del nosocomio Eduardo Morales negaron que se hubiera cometido irregularidades en ese centro, como la venta de cadáveres y de camas. Sin embargo, la Fiscalía continúa con la investigación.
El Ministerio Público inició un proceso para esclarecer las denuncias sobre la supuesta venta de placas usadas de Rayos X, de bidones en desuso, de camas o espacios para internaciones y de cadáveres en el centro de salud.
Sandy aseguró, en una carta enviada a este medio, que el nosocomio no cuenta con una morgue ni congeladores donde se pueda guardar cadáveres por un tiempo ilimitado, para que se pueda traficar con los cuerpos.
En una visita al centro médico, ayer, La Razón verificó en el hospital que hay una morgue, pero no tiene congeladores. El encargado del lugar, Víctor Choque, ingresa a trabajar a las 7.30 y sale a las 15.30. «Después de este horario los responsables son los porteros», dijo, para luego especificar que en el documento de la entrega de cadáveres se hace con la presentación del certificado de defunción y «nunca he tenido una entrega de cadáver que supere las 36 horas».
La directora nacional de la Jefatura Jurídica, Paola Barriga, informó que se inició la investigación sobre una supuesta venta de cadáveres, porque los universitarios llegaron al hospital para pedir cadáveres para sus prácticas.
Morales negó la irregularidad y aseguró que las normas de control son estrictas, por lo que sería difícil sacar un cadáver. «Aquí sólo entran carros fúnebres y salen con el certificado de defunción». Barriga ratificó que a raíz de la intervención que se realizó en noviembre al Hospital Obrero, se evidenció irregularidades que causan un daño económico.
Respecto a la venta de camas o espacios para poder ser internado en el hospital, Sandy y Morales aseguraron que no hay margen para que ello ocurra, puesto que son los médicos los que coordinan los ingresos de los pacientes en virtud del espacio que tienen. Este medio evidenció que no hay cuartos con camas individuales y baños privados, como señala la denuncia, pero se verificó que hay cuartos con dos camas y un baño.
El director indicó que el nosocomio no cuenta con salas con baño privado, pero en la entrevista reconoció que sí hay dos, que son usados estrictamente para pacientes que salieron de una cirugía y requieren de la máxima asepsia y evitar infecciones.
El informe de la jefa de enfermeras del hospital, Aida Cordero, señaló que el centro de salud de tercer nivel «cuenta con salas comunes de internación de ocho, seis y cuatro camas; excepcionalmente se dispone de salas con dos camas y baño común para pacientes que requieren aislamiento por enfermedades sépticas o para pacientes inmunodeprimidos». Sobre el resto de las denuncias, las autoridades admitieron que existe una investigación.
Declaración informativa
El fiscal Róger Velásquez tomó el jueves la primera declaración informativa al ex administrador del nosocomio Eduardo Morales, por supuestas irregularidades en el Hospital Obrero.
«Hay un proceso que se me ha instaurado, ya fui a declarar y seguramente el Fiscal, con toda la investigación que se va a realizar, llegará a determinar lo que corresponda, y será esa instancia la que dé la última palabra», manifestó Morales. Especificó que respecto a las placas radiográficas usadas, en su gestión no vendió una sola y se encuentran bajo custodia de la encargada de bienes.
Pero una denuncia escrita de una persona (cuyo nombre está en reserva) que está en la Fiscalía, da cuenta de que en octubre trató de obtener por donación las placas y acudió a Morales, pero «él se negó, poniendo de manifiesto que debía pagarle un significativo monto económico».






