Una vez al año, la motocicleta de Joel Gareca se transforma en una carroza de Navidad cuando junto a otros motociclistas llevan a niños a pasear por los alrededores de la zona de San Pedro como parte de una iniciativa navideña.
Hace ocho años que el Moto Club Cap, ubicado en la calle General Gonzales N° 1362 de San Pedro, organiza estos paseos y una chocolatada con motivo de celebrar el nacimiento de Jesús. También colaboran miembros de la Asociación de Motociclismo de La Paz.
Joel, de 38 años, recuerda que la iniciativa surgió el 2000 en la localidad yungueña de Coripata y luego de dos años se trasladó a la sede de gobierno. La idea nació para chicos de escasos recursos, pero también participan menores de otros estratos.
«El primer año en La Paz repartimos cerca de 500 tazas de chocolate y bizcochos. Además, los niños se subieron a las motocicletas y cuadratracks y dieron un paseo que fue un sueño cumplido para ellos».
En esa ocasión faltaron bizcochos y como aún había chocolate los organizadores tuvieron que comprar 200 marraquetas para invitar. «Recuerdo que ese día ni siquiera había pan para comprar en las tiendas y hemos tenido que ir a hasta la avenida Buenos Aires a conseguir».
Preparativos. Ahora Joel y sus compañeros de aventuras no se preocupan de que vayan a faltar los bizcochos, porque ellos mismos los hornean. «Una amiga del club tiene su horno y prepara la masa y agrega las pasas y cada uno de mis compañeros cocina los bizcochuelos». Este año, la idea es repartir 600 vasos con chocolate e igual número de masitas.
Gareca cuenta que además los niños podrán hoy disfrutar de un espectáculo de perros policías y payasos. Además, está prevista la entrega de 100 juguetes. Joel dice que la organización de la chocolatada comenzó en noviembre y se formaron varias comisiones, entre ellas las que se hicieron cargo de comprar la harina, la leche y el chocolate, entre otros.
«Tenemos un amigo que tiene su restaurante frente a la sede que nos va a prestar la cocinilla y las ollas para preparar el delicioso chocolate», dice Gareca, quien pese a que aún no tiene hijos cada Navidad es como si los tuviese.
«Me siento muy feliz porque siempre me ha gustado hacer actividades en beneficio de los niños. Hay algunos que te dicen gracias con el dolor de su corazón, a veces lloran, te agradecen y se ponen a llorar», cuenta emocionado. Por eso que la actividad es como una «bendición» para él y los otros «motoqueros».
«Nosotros estamos en constantes competencias de motociclismo y siempre es bueno realizar este tipo de actividades sociales porque los niños tienen sus angelitos y nos cuidan, porque siempre hay algún riesgo de accidentes en el deporte». Entre las anécdotas resalta que en ocasiones los niños no quieren que el paseo termine.
Gareca también comenta que las niñas que andan con pollera o falda no les importa al momento de subirse a las motocicletas. «Hay pequeños que cumplen su sueño con el sólo hecho de subirse a una motocicleta o a un cuadratrack. Entonces, lloran cuando bajan, no se quieren ir y quieren seguir dando vueltas».
Este 25, los niños podrán jugar gratis videojuegos
Graciela Villegas también organiza chocolatadas para los niños, pero con un aditamento especial. Ella abre las puertas de su local de videojuegos, en Villa Copacabana, para que los chicos de la zona se entretengan gratis durante la mañana del 25 de diciembre.
La actividad, que organiza cada dos años, data del 2002. Hoy los niños pueden ir desde las 09.30 hasta las 12.30 al local ubicado en la avenida Octavio Campero esquina Álvaro Barba, número 1210. «El 25 de diciembre hago una chocolatada en agradecimiento a los niños y jóvenes que siempre asisten a jugar. Toda mi familia y yo esperamos que los infantes tengan un día de dicha y felicidad», comenta.
Doña Chela, como se hace llamar, no está sola en la iniciativa, la ayudan su esposo Antonio Alberto Solano y sus hijos Alfredo (28) y Rosa (26). Todo nació con la premisa de que «los niños aprendan a compartir y para que el espíritu navideño no se pierda».
Para informar a los chicos de que se realizará la chocolatada y de que habrá juegos gratis, días antes de Navidad pone un cartel en su local. «Los niños pueden venir con sus hermanos y avisar a sus amigos para que jueguen en el local. Todos están invitados».
Detalles. Para tener todo listo, Chela compra todo un par de días antes y el 25 de diciembre se levanta a las 06.00 para preparar el chocolate. «Yo preparo alrededor de 50 tazas con chocolate para los niños de la zona», comenta y Alfredo y Rosa le ayudan en todo.
«Ellos se entusiasman cuando hacemos esta actividad. Además que antes han sido catequistas». No sólo se reparte chocolate caliente, sino también galletas y algunos juguetes.
Para ella, su iniciativa es una buena manera de rescatar el sentido de la Navidad, además que le permite sentir, al menos por un día, que los niños que asisten son también sus hijos. «Al realizar la chocolatada me siento muy feliz porque pienso que estoy cumpliendo de alguna manera con la sociedad», dice esta mujer que abrió su local de juegos luego de jubilarse como enfermera obstetra. «Yo abrí el local de juegos electrónicos en la zona con la idea de que los niños y jóvenes puedan tener una distracción», comenta.
Explica que la celebración es discontinua porque cada año su familia realiza un fiesta muy grande en Yacuiba, Tarija o en La Paz. «Yo el 2009 he organizado la celebración familiar y todos mis parientes han venido para compartir la Navidad», afirma.
«Yo soy muy apegada a mis familiares. Toda mi familia tiene ese espíritu de colaboración. Por ejemplo, mis hijos siempre ayudan a cualquier persona que necesita ayuda». En ese sentido comenta que extraña mucho a los hijos de sus sobrinos que están en Santa Cruz.
Además, dice que siente un gran apego hacia los niños, propios y ajenos. No por nada ejerció como enfermera obstetra, profesión que le permitió atender a muchos menores y bebés recién nacidos.
«Por eso me siento bien. Los niños de la zona me consideran como una mamá y no puedo estar lejos de ellos». Además, «no olvido la sonrisa de los chicos cuando ellos me dan las gracias».






