Londres
Unas 4.700 granjas en Alemania han sido clausuradas después de descubrir que el forraje de pollos resultó contaminado con dioxinas, un compuesto químico venenoso.
Las autoridades insisten en que los niveles de tóxicos no representan un riesgo para los humanos y que las clausuras son sólo medida preventiva.
Según las autoridades, el problema comenzó cuando aceite destinado a la producción de combustible se mezcló con aceite utilizado para la producción de forraje.
Las dioxinas son compuestos tóxicos que se forman como resultado de los procesos químicos e industriales, como la fabricación de sustancias químicas pesticidas, acero, pintura, pulpa y blanqueador de papel. Pero también surgen de las emisiones y la incineración de combustibles.
Cuando el ganado, los pollos, los puercos o los mariscos son alimentados con forraje contaminado, las toxinas se absorben en su tejido adiposo y los productos que de estos animales, como leche, carne, pescado y huevos (y sus derivados) resultan la fuente principal de contaminación para el ser humano. Algunos estudios indican que estas sustancias contribuyen a un incremento en las tasas de cáncer y producen daños a los sistemas inmunológico y reproductivo.






