Un disparo en la cabeza le quitó la vida. La mañana del sábado, Juan Gabriel Arcibia Aruquipa (12) salió a recoger chatarra en compañía de uno de sus hermanos. Su madre, Gerónima Aruquipa, le había encargado la actividad en vista de que recién había dado luz a gemelas, y la familia necesitaba mantener sus ingresos.
Juan Gabriel era el cuarto de nueve hermanos, hijos de Daniel Arcibia, quien trabaja como conductor de micros. Acongojado, éste cuenta las penurias económicas de su hogar, y cómo vio llegar a su hijo ya muerto en una carretilla, cuando estaba preparándose para salir a trabajar.
La autopsia determinó, como causa de la muerte, un traumatismo encefalocraneano por proyectil de arma de fuego, el mismo que ingresó por la nuca y salió por la boca. Juan Gabriel fue enterrado el domingo. Este año iba a cursar el octavo curso.
Actualmente existe un imputado, un hombre a quien sus vecinos consideraban violento y que en varias ocasiones había amedrentado al barrio con disparos al aire. Remy R. C., fue acusado por el fiscal Roberto Achá del delito de asesinato, y al final de la tarde del domingo fue enviado con detención preventiva a Palmasola.
Según Achá, «hay coincidencias entre el arma del acusado y el orificio de entrada del proyectil en la víctima», aunque la prueba del guantelete salió negativa.






