El Ekeko está casi ausente de la fiesta que La Paz celebra cada año en su honor. Los pequeños ídolos tienen poca demanda en la feria mayorista. Las efigies hechas en Perú han desplazado a la producción nacional y la carestía ha reducido la carga de las deidades locales.
En un recorrido por la feria instalada en la avenida Simón Bolívar, La Razón comprobó ayer que sólo hay ocho puestos (cinco bolivianos y tres peruanos) que venden imágenes del diosecillo andino. Los ekekos han sido relegados por los billetes de todos los cortes, gallos, casas, víveres, materiales de construcción, sapos, vehículos, vírgenes, y ollas de la fortuna.
Según los comerciantes, esto no es un reflejo de la pérdida de fe en el ídolo Los artesanos que elaboran los ekekos, dicen, los fabrican en Copacabana y recién los traerán al mercado el 24 de enero, aunque admiten que la demanda ha bajado.
Rosa Sangaña asegura que este año ha sido difícil cargar al Ekeko. «Caserita, me ha costado conseguir todo, he tenido que hacer fila una noche y un día para poder conseguir azúcar y arroz. Es difícil, es cansador, pero no creo que haga subir el precio, si no qué me van a comprar mis caseritas».
La docena de las pequeñas deidades de yeso está a la venta en Bs 120, aunque este año el diosecillo de la abundancia ya no viene cargado de los 150 víveres «como mínimo que debe tener», dice Adolfo Chávez, secretario General del Sector 20 de Enero en Yeso.
Según él, esto es una consecuencia de la situación económica por lo que los artesanos están «llenando las bolsitas de víveres con lo que pueden». El Ekeko hecho en Bolivia es pequeño, tiene bigote, ll’uchu, sombrero, camisa blanca, pantalón de bayeta, faja de aguayo, abarcas y apenas el año pasado llevaba una abundante y variada carga de coca, cerveza, alcohol, autos, billetes, lotería, casa, alimentos, cocinas, pasaportes, laptops, celulares y el infaltable cigarrillo.
Según Chávez, «lamentablemente una gran cantidad de ekekos ingresaron a nuestro país desde Puno, Perú», porque desde hace 50 años en este país también se celebra la feria de la Alasita, el 3 de mayo.
«Nosotros estamos produciendo exclusivamente para el 24 de enero, no estamos vendiendo en la feria mayorista», aseguró el dirigente. «Los peruanos copian todo, pero no es igual, esos son feítos», dice Rosa Sangaña. «No tiene ll’uchu, ni abarcas, no son agraciados, ni tienen víveres de verdad «son feos, pues».
Wendy Viscarra es una comerciante que viene de Perú y ella explica que » estos ekekos vienen desde Lima, nosotros agarramos sin carga, y los cargamos, de dólar, tostados de soya, fideitos, arroz, pepitas de plastoformo de colores, mixtura, casita, abarca y sorbetes». Mientras tanto, los comerciantes al detalle buscan en todos los puestos las novedades de este 2011.
Amuletos peruanos, a la venta
Una treintena de comerciantes peruanos llegaron a las inmediaciones de la calle Juan de la Riva para vender, sobre todo, amuletos de la suerte, salud, amor y dinero. Ellos se quejan por su «mala» ubicación.






