La Paz – Dos meses y nueve días después de haber ingresado en coma profundo, Carla O. (21) superó el complicado cuadro clínico y ayer pudo retornar a casa para reencontrarse con su bebé de casi cuatro meses de vida.
Aún convaleciente e incapaz de movilizarse sin la ayuda de una silla de ruedas, la joven abandonó el Hospital Materno Infantil al que llegó el 11 de noviembre tras haber recibido una brutal golpiza de su esposo Ariel S., con quien contrajo nupcias un año antes.
Este viernes, sus familiares la esperaban en el hall del nosocomio y la mujer estalló en llanto cuando vio a su bebé. «Estoy feliz, gracias a Dios he vencido a la muerte», dijo ahora que recuperó el habla.
Su pareja la dejó en estado de coma por haberse negado a dejarlo salir. «Fui una tonta al callar las agresiones, quería un hogar y ver crecer a mis hijos en él», agrega la mujer que se lamenta el no haber denunciado antes los abusos.
A finales de noviembre, los galenos habían sugerido a sus familiares llevar un párroco al hospital dado que se preveía su deceso.
La familia de la víctima exige un castigo ejemplar para Ariel S., quien según un reporte de ATB busca las vías legales para dejar el penal de San Pedro, donde fue recluido preventivamente.
La mamá de Carla expresó su alegría de regresar a casa con ella, pero solicitó ayuda porque deberá ocuparse íntegramente de su hija y su nieto. «El médico me ha dicho que ella no va a poder recuperarse de su parálisis, necesita platino en la cabeza y el lado izquierdo está paralizado», explica.
Carla se convirtió en un símbolo de la violencia doméstica, que afecta al menos a siete de cada 10 mujeres en Bolivia.






