El presidente Evo Morales asumió ayer el compromiso de dotar de una casa a los familiares de los obreros que perdieron la vida en el derrumbe del edificio Málaga y que cuentan con escasos recursos económicos, informó anoche la agencia estatal ABI desde Santa Cruz.
Morales se entrevistó con los parientes de los fallecidos para conocer sus necesidades y se declaró muy conmovido por la tragedia. Una de las viudas le hizo conocer que estaba sola con tres hijos y que su único sostén era su marido.
Además de la vivienda, el Gobierno central estudiará otras formas para asistir a las familias, esposas e hijos, que quedaron desamparadas. Roberto Fernández, su representante en Santa Cruz, se volverá a reunir con los parientes de los fallecidos para identificar sus principales necesidades.
Morales no visitó la zona de la tragedia porque, según dijo, no le gusta «figurar». «Hemos considerado, (pero) cuando vamos ahí sólo vamos a figurar y no a trabajar».
Recordó, además, que su equipo trabaja desde el día siguiente al siniestro del lunes 24 en Santa Cruz.
«Estamos trabajando, ayudando, coordinando e informándonos permanentemente. Acá se trata de trabajar y ahí están movilizadas las distintas esferas del Estado».






