Un hueso del pie de un homínido similar a Lucy, un antepasado del Homo sapiens de 3,2 millones de años atrás, muestra que la especie caminaba erguida como el humano moderno.
El hueso hallado en Hadar, en Etiopía, es un metatarso, el cuarto hacia la izquierda de los cinco huesos metatarsianos, revela la investigación preparada por científicos de Estados Unidos. La forma del hueso indica que estos homínidos, Australopithecus afarensis, a los cuales pertenece Lucy, tenían pies arqueados similares a los de los humanos modernos.
«Este cuarto metatarsiano es el único que se conoce que haya pertenecido a un Australopithecus afarensis y constituye una indicación clave de la evolución de una manera de caminar única en los humanos», dice William Kimbel, paleontólogo de la Universidad de Arizona y uno de los autores del estudio que publicará Science el 11 de febrero.
Importancia. «El desarrollo de un pie arqueado marcó un cambio fundamental en la evolución hacia la condición humana, como la desaparición de la capacidad de usar el dedo gordo para agarrarse a las ramas, lo que indica que estos ancestros habían abandonado la vida en los árboles».
«Ahora que sabemos que Lucy y sus pares tenían un metatarso arqueado, se modifica el concepto que tenemos de esta especie de homínidos», afirma Carol Ward, profesor de anatomía de la Universidad de Missouri y coautor del trabajo.
Con un pie arqueado, el A. afarensis podía ir al campo sin problemas y dejar el bosque en busca de comida. Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social asegura que era obvio que la anatomía de la especie apuntaba hacia una locomoción bípeda, «pero faltaban pruebas definitivas», según El Mundo.
Un pequeño hueso fósil, el cuarto metatarso del pie izquierdo ha resultado ser la pistola humeante necesaria para resolver el rompecabezas.






