En un recorrido realizado ayer, La Razón comprobó que el complejo comercial Lanza tiene baja asistencia de compradores y que hay calles completas de anaqueles cerrados. La principal razón que alegan las vendedoras para la subutilización de esta estructura, que le costó $us 3,8 millones a la ciudad, es el frío y la poca afluencia de clientes, lo que obliga a las comerciantes a cerrar sus anaqueles en las mañanas y a instalar sus precarios puestos de venta en las calles para continuar vendiendo «al paso». En el otro flanco, los puentes Trillizos están prácticamente desiertos.
Uno que otro auto particular y un grupo más numeroso de transeúntes atraviesa la megaestructura, la obra vial más importante de la ciudad construida con un crédito de la Corporación Andina de Fomento (CAF) de $us 18,8 millones.






