Las estadísticas hasta fines del 2010 muestran que en España existe mayor cantidad de desempleados. Y, al mismo tiempo, ese país está más exigente con los indocumentados que buscan cruzar sus fronteras.
Según los últimos datos hasta diciembre del 2010, el total de desocupados superaba los 4,2 millones de habitantes y es el peor registro desde 1996. Es decir, está «parado» el 20,33 por ciento de la población total.
La ministra española de Economía, Elena Salgado, ha reconocido en una entrevista a Onda Cero que «es un mal dato», si bien ha recordado que enero «siempre» es un mes negativo para el paro. Pero los datos del año anterior son igualmente malos. En el conjunto del 2010 el desempleo aumentó en 182.510 personas, por lo que el porcentaje total de desocupados en el país ibérico superó en un 4,51 por ciento el registrado el 2009, según datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración, reseña el periódico El País.
Salgado ya advirtió que los próximos meses serían difíciles para el empleo y ha dicho que confía en que a lo largo del año se creen entre 50.000 y 100.000 puestos de trabajo, cifra que, no obstante, ha calificado de «pequeña» para la realidad laboral española.
Pero la falta de empleo es sólo uno de los problemas que afecta a los bolivianos en este país del Viejo Mundo. Durante la gestión pasada, España repatrió a 30.163 extranjeros, de los que 13.278 fueron expulsados. La llegada de inmigrantes irregulares a las costas, puertos y aeropuertos españoles cayó a las cifras más bajas de la década debido a la crisis económica y el mayor control policial, dijeron fuentes del Gobierno a los medios de comunicación.






