Conflictos políticos y desorganización de los pobladores de zonas inundadas impidieron ayer por la mañana la atención humanitaria en Quillacollo. En la tarde, se logró distribuir la ayuda.
Un grupo numeroso de vecinos de los barrios Canillitas, Providencia Sud y Santo Domingo cercó ayer a las autoridades nacionales y departamentales que llegaron al Valle Bajo para entregar víveres y vituallas; mientras unos pedían el desfogue de las aguas, otros exigían el cambio de alcaldesa.
Palos, machetes, picotas y piedras sirvieron para amedrentar a las autoridades, intentaron llevarse la ayuda humanitaria de los depósitos por la fuerza; efectivos militares y policiales lo impidieron, por lo que cercaron a las autoridades.
El gobernador Edmundo Novillo salió para dialogar; en medio de gritos la gente contó que las siete bombas instaladas para el desfogue no funcionan por falta de gasolina, las herramientas no llegaron.
Por la tarde se solucionó el problema, las autoridades dispusieron la distribución de la ayuda (vituallas y alimento) casa por casa con la colaboración de más de 200 efectivos militares en los barrios donde no había llegado la atención. También se instalaron carpas en las zonas altas de la zona.






